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¡¡ POR FIN LAS VACACIONES !!

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Muchas gracias a todos por  la acogida  tan cariñosa de este blog . Sois muy amables un besazo para todos. He estado bastante ocupada con el final de curso. Si lo deseáis,  podéis indicarme  algún tema que os gustaría tratar.

 

Me habéis pedido información sobre la teoría  Slow, apoyada en la filosofía de la lentitud. Es  el Slow movement, que lucha contra el acelerado ritmo de la vida actual.  Hay un libro que os  puede servir para tener una idea del tema “Elogio de la Lentitud” de Carl  Honoré,  editorial RBA.Resultado de imagen de fotos familiare vacaciones islas cies  Mi hija me regaló el libro, conocedora del interés que me despiertan estos temas, lo vio en una librería y pensó que me gustaría y así fue.

Es la primera mirada de gran alcance a los movimientos defensores de la lentitud que se abren paso en oficinas, fábricas, barrios, hospitales,  gimnasios, cocinas, salas de conciertos y escuelas. Nos invita a replantearnos nuestra relación con el tiempo y nos recuerda que es posible vivir con más sosiego. La Introducción  es un resumen sociológico perfecto. Nos cuenta como comenzó la idea de escribir  el libro: leyendo un artículo que le llamó la atención “El cuento para antes de dormir que sólo dura un minuto”. A fin de  ayudar a los padres que han de ocuparse de sus pequeños consumidores de tiempo. Escalofriante, cómo nos aconsejan ahorrar tiempo incluso para nuestros hijos. Y ese artículo, le hizo reflexionar,e investigar que está ocurriendo enla sociedad actual.

Cuando leemos un libro recomendado, cada persona tiene que analizarlo. Decidir,  lo que le interesa o no, incluso si el punto de vista del escritor es el mismo que el nuestro. Yo, en consecuencia después de leerlos y analizarlos  selecciono argumentos o teorías  que comparto plenamente al descubrirlas. Y  otros capítulos con los que no me veo identificada, pero sobre todo intento leer muchos y  diferentes puntos de vista.

Hace unos años surgieron una serie de manuales de autoayuda.Se convirtió en una moda. Cuidados  del bebé, desarrollo de los niños (como dormirles, como darles de comer etc…). Pero con los manuales hay que tener cuidado.  No podemos educar a nuestros hijos/as como si fueran aparatos lógicos,  que siguen la reglas del manual  tal y como lo redacta éste. Como repito una y mil veces, cada niño  es único, irrepetible e insustituible y  como consecuencia  es muy difícil que se adapte a un manual.  Nosotras/os  debemos hacer nuestro  propio manual, investigando, leyendo, hablando con las abuelas/os (fuente inagotable de sabiduría) y  adaptándolo  al carácter de nuestros hijos/as.  Así podremos educar en la individualidad.

 

Las reglas son buenas para los ordenadores como dice “Cury”. Decir “haz ésto, o no hagas aquello” sin explicar las causas, sin estimular el arte de pensar, produce robots. Además de no educar, generan más agresividad y distanciamiento.

Los padres pueden leer teorías y más teorías, si no consiguen encantar, enseñar o pensar,  éstas no sirven de nada.

Ante  una situación, que nos agobie y que  no sepamos solucionar, apliquemos  el sentido común”. Éste no es más que  una especie de piloto automático que se ha ido sintetizando a través de la evolución y de la historia, que se va heredando y trasmitiendo; un mecanismo interno regulador que nos orienta hacia las buenas decisiones si sabemos escuchar nuestras voces internas. Yo, siempre he  tenido curiosidad por saber cómo nuestras  madres/padres,  abuelos/as nos educaban con miradas y silencios. ¿Cómo conseguían pues, que con una sola mirada supiéramos lo que teníamos que hacer? ¿  Eran magas/os, tenían superpoderes o, utilizaban exclusivamente el  sentido común? 

El sentido común no es suficiente para educar bien. Pero  de gran utilidad. ¿Cómo si no, se las han arreglado tantos y tantos padres a lo largo del tiempo en la educación de sus hijos ? Aún así, muchos padres actúan en contra de esos principios básicos naturales al permitir que sus hijos pequeños vayan tarde a acostarse, robando a su sueño y descanso un tiempo necesario; o cuando los padres dejan al hijo pequeño en manos de personas de dudoso equilibrio al ausentarse de viaje; o cuando marchan al teatro y lo dejan completamente solo, con dos o tres años; o cuando permiten que sus hijos les  insulten, etc.  Estos ejemplos indican que todos esos padres carecen del más común de los sentidos.

Intervención de los padres con  sentido común sobre todo  al analizar las actividades que realizan los niños y separar los valores que son fundamentales : dormir, comer, ir al colegio, estudiar, relacionarse, alejarse de los peligros, respetar las normas de la sociedad a la que pertenecen, practicar la justicia, respetar las leyes de la naturaleza, respetar el orden y algunos otros. Para intervenir en estos aspectos esenciales no necesitamos  comprar  treinta manuales, quizás con nuestro sentido común podríamos solucionarlo y, dejar éstos para otros asuntos de mayor trascendencia.

Ahora que ha terminado el curso y puede haber llegado algún suspenso, es hora de aplicar nuestros sentido común a este tema  que tanto preocupa a los padres/madres.

Aunque la mayoría de las madres/padres  ya  intuyen cómo van a ir las cosas, a veces hay sorpresas.

En primer lugar  no nos agobiemos. Como yo le digo a mis alumnos, que como son de refuerzo, casi siempre vienen con al menos un suspenso: ” no pasa nada, si lo supiéramos todo, no tendríamos que ir al colegio. Vamos para aprender”. Para tener experiencias nuevas y entre éstas  se encuentran, aprender a afrontar los suspensos.  Yo le digo a los padres que cuando esto sucede, “no podemos hacer leña del árbol caído”. Hemos tenido un curso entero para agobiarlo un poquito si veíamos que el  rendimiento era bajo.

 

Hoy, que los valores como  la constancia, la perseverancia, la paciencia, la responsabilidad  están  bajo mínimos  y  que son indispensables para el  estudio. ¿ Qué hacemos si los niños llegan a primaria sin  tenerlos?

Vivimos en una sociedad en la que prima la inmediatez, los resultados fáciles, rápidos y sobre todo  el culto a la imagen en detrimento de la  intelectualidad.

¡¡¡ Qué difícil se lo están poniendo a nuestros niños/as!!!  El estudio requiere calma, concentración. La  vida tan social que llevan nuestras niñas /os que,  entre fiestas de cumpleaños, fiestas en el colegio, fiestas pijamas, actividades extraescolares, aulas matinales, ludotecas  y agendas llenas de planes y horarios, no  tienen ni un minuto de sosiego y  calma.  Con toda esta espiral  de actividades, llegan al estudio con un estado acelerado, contrario a la concentración.  Cuando por fin se sientan en su silla, tardan  casi quince minutos en conseguir un estado de sosiego y tranquilidad necesario. Van contra reloj todo el día, tampoco esto es bueno.  Siempre escuchando: corre, venga, llegas tarde,  vamos;  muchos de ellos/as en el coche de un lado para otro todo el día.

En mis clases de apoyo suelo poner  Mozart  trato de que la aceleración con que llegan disminuya , para que sean más receptivos a las explicaciones  y para que se tranquilicen cuando  vienen con algún suspenso.

Conocer las causas de las malas notas

 

1º  Analizar el porqué de los suspensos

2º Buscar la solución más adecuada. Comunicación con el colegio o instituto.

3º Evaluar si hay algún problema de trastorno de aprendizaje. Si lo hubiera un buen psicopedagogo puede ayudarnos en las pautas a seguir.  Cuidado con los diagnósticos echos al azar.  Éstos  tienen que ser efectuados por  profesionales.

4º Dificultades con alguna asignatura en especial (puede que le haya cogido manía  por cualquier circunstancia totalmente solventable)

5º La mayoría de los casos, son consecuencia de la falta de  ESFUERZO Y  DE PLANIFICACIÓN.  Pensar que este problema se ha ido gestando a lo largo del curso y no hemos  puesto los medios necesarios

6º Buscar la manera de mejorar los resultados:

  • Establecer un horario donde se especifique el tiempo de cada asignatura. Comenzar siempre por las más difíciles.
  • Fijar un horario de levantarse, estudio, tareas de la casa, descanso y ocio.
  • Las normas tienen que estar bien explicadas, así como las consecuencias que tendrá que asumir en caso de incumplirlas. Esto le ayudará a ser ACTIVO  Y  RESPONSABLE. 
  • No recompensar su esfuerzo con regalos. Lo obligatorio se refuerza, no se recompensa. Estudiar es su responsabilidad  y así lo ha de entender.
  • Valorar siempre su esfuerzo, pero sin regalos materiales.
  • Los padres no tenemos que estar encima de ellos todo el día. Sólo revisar el trabajo, o resolver alguna  duda.
  • Seamos nosotros “CONSTANTES Y FIRMES”  en esta labor y así ayudaremos a que ellos también lo sean. Los hábitos de estudio se consiguen por repetición.

Lo ideal es   estudiar de lunes a jueves, por la mañana temprano. Incluso en el lugar que vayamos de vacaciones. Esto ayudará a no perder el hábito de estudio. El domingo pueden repasar las tareas del lunes. El niño/a tiene que hacer deporte y disfrutar de la naturaleza, con actividades al aire libre. Así conseguiremos que desconecten un poco de los libros. Cumplir con las tareas domésticas (según su edad) y salir con amigos un rato. Castigar, quitando esta parte de ocio ahora, no sirve de nada.  En cambio si nos ven firmes en el cumplimiento de los horarios y  objetivos que cumplir, les motivará  y  les ayudará a conseguir buenos resultados.

 

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ISLAS CÍES  en Vigo, una visita de ensueño si no tenéis pensado otro viaje

 

 

 

Sobre todo, aprovechar esta circunstancia, para educarles a ser fuertes en los contratiempos, a poner soluciones a los problemas  y solucionarlos con entusiasmo. Esto ayuda a crecer y madurar. No pensemos nunca en fracaso escolar. Como dice  “Mari Carmen  Díez Navarro”, en su encantador  libro: “Los pendientes de la maestra”.

Os dejo un capítulo del libro para  hacer una reflexión sobre  este tema. Claro, conciso y contundente.

 

“Fracaso” es una palabra que me da miedo. Cuando se le añade la especificación de “escolar”, resulta hasta tenebroso pensarlo, porque se dice pensando en niñas/os  que fracasan  escolarmente, cuando lo que habría que plantearse es si los fracasos son los niños/as o el sistema de vida que hemos inventado y que regala el acceso al saber a quienes tienen la suerte de  estar “en el lado bueno” de la historia.

Con ésto quiero decir que hay quienes nacen sin tener que luchar por la supervivencia, la salud, el lenguaje, la cultura…porque ya los tienen dentro de casa. Pero hay otros, demasiados otros, que no lo tienen todo solucionado, ni muchísimos menos y, sin embargo es a ellos a los que de una manera implícita  se les imputa el hecho de no rendir en la escuela. O bien echándoles las culpas a las familias porque “no están pendientes”, porque no los ayudan a centrarse, porque no se sientan con ellos a hacer los deberes…..O bien a sus maestros anteriores por no haberlos preparado bien. O a los propios niños afectados, como si fueran ellos los que hubieran querido “fracasar” a propósito, como si a  alguien le gustara más  no aprender que aprender. o recibir malas notas, en vez de alabanzas y valoraciones.

 

De cara a buscar otros modos, sería necesario pensar por qué ocurren estas cosas.

¿Será por las tendencias generalizadas en estos momentos a la permisividad, al no esfuerzo, al no trauma, a la no frustración….? Una tendencia que puede confundir al niño/a con el mensaje de “puedes hacer lo que quiera”, de tal manera que puede  llegar a creer  que realmente “da lo mismo” que él aprenda o que no.

¿Será por las incoherencias del sistema educativo que no gestiona bien qué hacer con los niños/as que tienen dificultades en su proceso de aprendizaje?

¿Será porque lo más frecuente es derivar el problema a los especialistas y a los profesores de apoyo, cuando a lo mejor  la niña/o  lo que necesita para avanzar es la ayuda, el tiempo y la confianza de su maestro tutor,  que es con quien tiene establecido el vínculo afectivo?

¿Será porque esta sociedad considera que ya está completo el cupo de personas formadas para hacerse cargo de los lugares de poder y de saber, y por eso, en vez de formar  a las personas, lo que se intenta es que “piensen poco  y se entretengan mucho”, que no tengan criterios personales, que sean dóciles seguidores de la moda para responder al mercado de juegos, cines, televisión (nodriza de nuestros hijos), ocios y demás quitapenas”?

¿Será por los insuficientes recursos económicos destinados a la educación? ¿Por la carencia de un marco legal que proteja a aquellos que más lo necesitan?¿Por una estructura laboral que no posibilita  la  conciliación entre trabajo y familia? Para que se dé un auténtico cambio en el ámbito educativo se hace necesario no contemplar aisladamente, sino en relación con estos factores que engloban el conjunto de la vida.

 

Urge aventurar otras miradas que inventen  soluciones y  no induzcan a la repetición, a la crítica inoperante , o  al padecer. Urge que cuando un niño tenga un detenimiento en su interés, en su deseo, en su curiosidad natural, o en algún aprendizaje concreto, tenga una contención, una ayuda, una espera, y el apoyo del entorno: familia, escuela y sociedad.

Si empezamos a darnos cuenta de que deberíamos analizar el fenómeno del llamado “fracaso escolar” de una manera manos simplista, quizás podamos ir dando pasos, cada cuál donde esté, hacia esa otra escuela en la que  cuando un niño  no alcance a saber algo… nos rompamos el alma para intentar que lo aprenda.

 

 

Y los padres/ madres no nos agobiemos, será un verano diferente, pero con creatividad  y algunos cambios,  lo podemos hacer igual de satisfactorio que otros años. APROVECHEMOS  EL TIEMPO PARA ESTAR JUNTOS, hacernos contadores de historias y de sueños. Compartir ese TIEMPO del que hablamos en otra entrada para disfrutar con ellos. Y sobre todo intentar ser  feliz, con esa pequeñas cosas, que pueden ser la que más recuerden nuestros  hijos el día de mañana.

Las niñas /os que han aprobado todo ¡enhorabuena! pero por favor, no les compréis los dichos libros de actividades de repaso que nunca acaban y que les aburren enormemente. Dejarles disfrutar de su descanso merecido, incluso que se aburran, esto es buenísimo para comenzar el nuevo curso con ilusión y creatividad. Cuando estamos aburridos es cuando nuestro cerebro se activa más para crear. Aprovechar para leer, olvidarse un poco de las nuevas tecnologías  y disfrutar de la naturaleza, haciendo actividades ecológicas, intentando concienciar  del daño que se hace a la naturaleza contaminando, sobre todo con los plásticos que están  invadiendo nuestras playas y bosques. Los océanos y mares están en peligro. Se tiran ocho millones de toneladas cada año  de plásticos al mar. Cuidemos  y enseñemos a cuidar nuestras playas, evitando  tirar productos que las contaminan.

¿Sabéis como podemos hacerlos? Jugando con ellos/as.  Los más pequeños son los más receptivos, por ejemplo  poniéndoles una acreditación (para  hacerles importantes )  de cartulina plastificada, dónde ponga un nombre original, por ejemplo “amigos de las playas” “amigos del parque” “amigos del pino sabio”……y su labor será salvar el planeta de la suciedad.  Les encanta sentirse importantes y con una responsabilidad.  Con juegos divertidos, vamos desarrollando su amor por la naturaleza.

 

 

Como hace poco terminó  la Eurocopa  de fútbol, aunque hubo incidentes un poco vergonzantes, no aptos para que los niños/as los presenciasen, ya que mostraron  una falta de valores deportivos, como nunca antes se habían visto. Os recomiendo un libro para niños/as de 7 a 10 años, que se titula ” VALORES DE ORO  entrénate para soñar”editorial: Palabras aladas.

Este libro recorre, de la mano de grandes futbolistas de distintas generaciones, esos valores y cualidades, necesarios  para vencer la adversidad  y  poder  lograr las metas necesarias para  alcanzar sus sueños. La constancia, la audacia, la decisión, nos ayudan a alcanzarlos pero sin  humildad, respeto, integridad o deseo de superación, no se podría conseguir. Las ilustraciones  son maravillosas.

Otro de ecología Emocional cuyo título es:” ENERGÍAS Y RELACIONES PARA CRECER” editorial Parramón. Aunque no ha dado tiempo de hacer la entrada dedicada a  gestionar las emociones, os he dado este libro porque en vacaciones, se puede aprovechar y dedicar tiempo a este tema que tantas implicaciones tiene  en los niños/as.

Ofrece un planteamiento revolucionario en educación emocional que trabaja al mismo tiempo aspectos educativos, emocionales y medioambientales. Como dice en la introducción:  Este novedoso proyecto pretende animar a las niñas/os  de 7 a 12 años a que se conviertan en “ecologistas emocionales”,  personas que trabajen de forma decidida y responsable para ser mejores, para dejar un mundo mejor a quienes le seguirán y que ayuden a crecer a los demás.

Me ha encantado el capítulo “MERMELADA DE BUENOS MOMENTOS” la fabricación del bote de  la  mermelada de cosas agradables. Les encanta hacerlo, lo he comprobado.

Y por último aprovechemos el tiempo estival para  dialogar  y proporcionar ambientes  interculturales, con otras personas. Estamos viendo que el mundo está bastante crispado con este tema. Con odio, no se soluciona nada, intentemos  fomentar estos valores en nuestros hijos/as, en situaciones cotidianas. Con  el ejemplo ellos aprenderán  a relacionarse sin marginar a nadie siendo TOLERANTES.

 

 

 

 

.Un besazo a todos, y que seáis  muy  felices este verano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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