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Queremos Padres Colaboradores en los partidos de fútbol.

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“Hemos aprendido a volar como pájaros  y a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir juntos como hermanos”.

 Martín Lutero King

 

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Intentemos vivir los valores deportivos

 

 

 

He querido hacer un inciso y dedicar esta pequeña entrada, después del bochornoso  espectáculo vivido en el partido de fútbol de niños en el municipal de Alaró, Mallorca.

 

Sintiendo que no puedo obviarlo, ya que es un suceso que cada vez  se repite  más en nuestros estadios y es por ello, que voy a compartir con vosotr@s  algunas reflexiones al respecto. Máxime cuando en la última entrada “Estimulación Sensorial”, dediqué  un apartado para recordar lo peligroso que podía ser, presionar a los/las niñ@s en ciertas  actividades extraescolares, pensando en una futura profesionalidad de ell@s.

Me imagino que habréis visto el video.  Es impactante ver  llorar  y gritar a los niños cuando ven a sus padres pegarse sin control, sin entender lo que sucede ¡¡¡¡¡¡Un partido de infantiles!!!!!!

Escenas vergonzosas y violentas, vividas por los menores. Niños avergonzados de sus padres, sin entender el comportamiento de ellos. Como consecuencia de estos actos me hago estas  preguntas:

 

¿Por qué los padres no aceptan las normas del campo de fútbol?

¿Por qué ellos tienen que tener siempre la razón?

¿Por qué estropean una actividad deportiva, que es de sus hijos ?

¿Por qué descargan su frustración sobre los niños, los del otro equipo, y sobre los demás padres y árbitros?

¿Por qué agreden verbalmente a sus propios hijos cuando no meten un gol y a los del equipo contrario cuando  si lo meten?

¿Por qué no comprenden que sus hijos están aprendiendo valores deportivos  y ellos, con esta forma de actuar se los destrozan?

¿Por qué no entienden que para los niños, los padres son sus ídolos, su ejemplo a seguir y esta imagen desaparece para ellos, en ese mismo momento?

Y finalmente:

¿Estos padres están preparados para educar a sus hijos?

 

Creo que no están preparados para acompañar a sus hij@s  a  un campo de fútbol. No había ninguna causa justificable para utilizar esa violencia  y menos aún, en presencia de los niños.  Siempre hay diferentes puntos de vista ante una situación concreta, pero éstas, se pueden solventar dialogando y aceptando las normas del juego. Nunca utilizando la fuerza y la descalificación  al adversario.

Respetando nos hacemos Respetar. Eduquemos  en el ejemplo. Nuestros hijos nos imitan siempre

La intensa agresividad que hay en la sociedad, pone de manifiesto la carencia de valores que existen. La violencia se justifica como medio para conseguir ciertos fines.

¡ Inaudito!

 Esas personas nos demuestran  que no saben gestionar sus emociones  y eso, les provoca  una falta de control en su vida muy preocupante.

 

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“Se entiende por  agresividad,  la  actitud que pretende hacer daño, contrariar,  agredir y humillar a alguien. No sólo es un acto físico. Lo es también la burla, la provocación,  el sarcasmo y el ataque”.

El Diccionario de la Lengua Española define al agresivo como  la persona que da motivo a una querella o riña, injuriando, desafiando o provocando a otra de cualquier manera.

La persona agresiva intenta demostrar su superioridad de esta forma, pero en realidad, lo que demuestra es su debilidad ante los demás, manifiesta que carece de control y siempre, que es víctima de su mal genio. No es fácil que el agresor reconozca que sus actos  son incorrectos, pues siempre  trata de justificarlos.

 

“La agresividad es el monopolio del  yo, y siempre va unido al egoísmo y a la intransigencia”.

 

 

En nuestra sociedad el término  “Agresivo” tiene unas nuevas connotaciones.

Se utiliza como sinónimo de tenaz, emprendedor y triunfador. Alude, a la persona que es capaz  de utilizar todos los medios necesarios para conseguir un fin. Para mí, esta acepción no ha sido muy  adecuada  y  ha distorsionado el significado de la palabra.

Se usa mucho en las empresas de manera positiva. Ser agresivo en el área comercial, en debates, reuniones de trabajo… supone un reconocimiento ante nuestros superiores. Intentar ser más competitivo y conseguir objetivos a cualquier precio, ha sido el lema de muchas empresas. Consiguientemente, hemos desvirtuado  su verdadera definición. Ser  Agresivo, en estos tiempos, tiene connotaciones  positivas. 

 

Hago una reflexión: ¿Podría  ello condicionar  nuestra forma de actuar, extrapolando este  comportamiento a nuestro ámbito social y familiar? 

 

Recuerdo un niño al que daba clase de refuerzo, de nueve años, que un día me dio una explicación muy “didáctica”, sobre  el comportamiento que había que tener en el colegio y en la calle, para no perder el respeto de los demás. Me dijo que era muy sencillo “o eres un “mierda” o eres un chulo y  para que me respeten quiero ser un chulo”, me quedé impactada por su convicción, tuve que dialogar y escucharle  bastante para conocer como había llegado a esa conclusión.  Finalmente, comprendió que hay otras maneras de actuar para que te respeten, sin  utilizar la violencia.

 

Estas escenas violentas de padres, madres acompañando a sus hij@s, se están dando cada día con mayor frecuencia, no exclusivamente  en el fútbol,  también se dan en otras actividades, como reuniones de colegio, tutorías o fiestas  escolares.

 

Una amiga, maestra de primaria, me decía que había tenido una  tutoría de seguimiento con unos padres, cuyo niño no tenía ningún problema e iba estupendamente. De repente el padre comienza a ponerse colorado y alterado. Empieza a chillar y cuando mi amiga le replica por el tono de voz, ya que no era el apropiado, el padre le levanta la mano. La mamá atónita, no da crédito a lo que ve y la “Seño” (mi amiga), se va aterrorizada a Jefatura de Estudio. Pone una denuncia y el padre explica que había tenido un mal día.

 

Cuando hay precedentes de papás y mamás que pueden causar algún altercado, las reuniones se realizan con dos profesores  o con todo el equipo docente, como medida de seguridad.

 

El  WhatsApp, se está utilizando también  como una herramienta, para criticar, acosar, insultar, menospreciar, incluso destruir la reputación de personas. El grupo ejerce una fuerza brutal y se habla de una manera desinhibida, al manifestar ciertos comentarios, burlas, chistes o sarcasmos. Comentarios que quizás surjan de un rumor, de una mala interpretación, pero que van adquiriendo tintes de violencia, hacia la persona a la que van dirigidos. En los colegios, esta herramienta está provocando muchos problemas en varios ámbitos, incluso afecta a niñ@s y a los propios maestr@s. Muchos de los cuales, optan por no entrar en esos grupos, ya que consideran que no es la forma más adecuada de manejar la información escolar. Para ello existen otras vías, más privadas y seguras.

Dedicaré una entrada a este tema, dada la importancia que tiene actualmente.

 

 

Esta situación se repite en la carretera. A veces, observo personas conduciendo con ese mismo grado de agresividad. Insultando sin medida, a las personas por acceder a  un simple aparcamiento antes que ellos. Miradas intimidatorias cuando te adelantan o, no te quitas de su camino a tiempo. Incluso cuando las personas mayores cruzan lentamente, por un paso de cebra.  En el coche se viven cada día, cientos de escenas violentas, cuyo punto de partida ha sido una memez. Exclusivamente  para  desahogarse de otros problemas. Sería muy positivo saber gestionar nuestras emociones,  nos ayudaría a no explotar en lugares no oportunos.

Una mención también a los programas de televisión que hacen los análisis deportivos, sobre todo de fútbol, donde no se debate, se agreden verbalmente, incluso llegan a levantarse y amenazarse. Como podéis imaginaros no parece que ese tipo de programas sea recomendable que lo vean niñ@s.

 

 

La investigación científica, ha demostrado que la respuesta neurológica de la ira, dura menos de dos segundos. Durante estos dos segundos, perdemos gran capacidad para razonar de manera lógica y efectiva. Tomando decisiones ineficaces y teniendo conductas destructivas en cualquier nivel.

 

Acciones generadas por la ira

  • Acciones violentas destructivas o dañinas
  • Explosiones verbales
  • Verbalizaciones lesivas y/o críticas
  • Malhumor (estar de morros)
  • Conductas agresivo/pasivas
  • Fantasías dañinas, violentas o destructivas
  • Supresión
  • Represión
  • Acción constructiva

 

 

Una de las causas más importantes de los enfados inadecuados, es debido a la merma de nuestras capacidades físicas. El cerebro, a veces, es influenciado por factores que interfieren en su rendimiento, como no dormir, tener hambre, estar enfermo, un exceso de estrés, medicamentos, drogas o síndromes de abstinencia. Es muy importante saber reconocer estos momentos y ser consciente de cómo nos aumenta la irritabilidad, la susceptibilidad o el estrés generalizado, síntomas que nos avisan, que quizás no podamos gestionar un enfado o que se nos vaya de las manos. La Relajación es de gran ayuda en estos casos. El  “Método Mindfulness” ha demostrado, que su práctica ayuda a dormir mejor, estar más concentrado y sentirse más seguro. Dedicaré una entrada a dicho método.

 

 

Según la Fundación para la Salud Mental de Reino Unido, “La ira estimula al sistema nervioso incrementando el ritmo cardíaco, la presión sanguínea, el flujo sanguíneo a los músculos, los niveles de azúcar en la sangre y la transpiración. Enfoca los sentidos y aumenta la producción de adrenalina, una hormona producida en momentos de estrés”.  Esto puede ser útil en una emergencia, para no perder tiempo valioso con información que no afecta instantáneamente nuestra seguridad. Pero puede significar que actuamos antes de haber considerado qué es relevante para tomar una decisión racional sobre cómo comportarnos. (…) Cuando la ira se mete en el camino del pensamiento racional, es posible que demos lugar a la urgencia de actuar agresivamente, impulsados por el instinto a sobrevivir o proteger a alguien de una amenaza”.

Papel de los padres en la Iniciación deportiva. Artículo del blog “Psicología del Deporte” de David Llopis

 

Son muchos los estudios que han puesto de manifiesto que entrenadores y padres son responsables, en gran medida, de las consecuencias que sobre el desarrollo psicológico y físico tendrá la práctica deportiva de sus deportistas o hij@s.

 

 

En definitiva, el papel de los padres es fundamental en la socialización deportiva de sus hijos. En este proceso de socialización deportiva se puede diferenciar la influencia que tiene el que los padres sean modelos para sus hijos, las creencias y valores que transmiten y las conductas relacionadas con la actividad deportiva. En este sentido destacamos los trabajos realizados por Frank L. Smoll en los que analiza la forma de comportarse de los padres mientras los hijos compiten. Este autor distingue varios tipos de padres, y que a continuación exponemos:

  1. Padres entrenadores de banda. Son aquellos que entiende o creen entender el deporte que practica su hijo, por lo que realizan frecuentes sugerencias a los deportistas, que pueden contradecir al entrenador y generar desorganización en la estructura interna.
  2. Padres excesivamente críticos. Son aquellos que nunca están satisfechos con la actuación de su hijo. Suelen reprenderlos y regañarlos, enfocando la práctica deportiva como algo más suyo que del propio hijo. Suelen tener expectativas y objetivos poco realistas respecto a la progresión deportiva de sus hijos.
  3. Padres vociferantes. Suelen colocarse de forma próxima a los jugadores y actúan gritando e insultando a jugadores, árbitros e incluso a los jugadores de su propio equipo. En definitiva son aquellos que no logran contenerse en la grada y continuamente manifiestan sus pensamientos en voz alta, gritando y dirigiéndose a cualquier persona del campo.
  4. Padres sobreprotectores. Hacen referencia a aquellos que presentan una exagerada preocupación por los riesgos que comporta el deporte que practican sus hijos.
  5. Padres desinteresados. Fundamentalmente se caracterizan por no reconocer el valor que el deporte tiene en la educación de los más jóvenes. Se caracterizan por no acompañar ni asistir a los entrenamientos y competiciones de sus hijos. En definitiva, no se preocupan por el desarrollo de la actividad deportiva.

 

 

Actualmente son cada vez más los padres con una implicación adecuada y que colaboran adecuadamente con el entrenador en la educación deportiva de sus hijos. Son los denominados por Dosil (2004) padres participativos-colaborativos. Las características de éstos serían:

 

  1. Aceptar el papel del entrenador, sin realizar interferencias en sus instrucciones y planteamientos.
  2. Aceptar los éxitos y fracasos de los hijos, facilitando que el hijo centre su atención en la mejora y quitando importancia tanto a la victoria como a la derrota, todo ello en un ambiente de respeto al equipo contrario y a los jueces.
  3. Mostrar una dedicación e interés adecuado, dando apoyo y ánimos tanto en los entrenamientos como en las competiciones.
  4. Ayudar a que los hijos tomen sus propias decisiones.
  5. Ser un modelo de autocontrol para el hijo, aprendiendo a controlar las propias emociones y favorecer emociones positivas en los hijos, evitando las críticas y las instrucciones tanto durante los entrenamientos como en las competiciones.
Os remito al blog donde encontraréis información muy interesante

 

 

Constatamos pues, que la agresividad de los padres en el campo de fútbol, constituye un mal ejemplo de autoridad que los hijos no tardan en imitar.

Se cree, que en ciertas actividades deportivas, hay que ser duro, no se puede ser “ñoño”. Creo que los/las  deportistas destacados, suelen ser inteligentes en sus jugadas brillantes. También lo son emocionalmente, al  colaborar con sus compañeros dentro del  equipo, para  conseguir el mejor resultado y por ello no son “ñoños”.

 

Aprendamos a Dialogar. Saber dialogar es un arte.

 

Una de las estrategias más acertadas para la solución de conflictos es el diálogo. El diálogo verdadero ayuda a clarificar ideas, resolver los problemas y facilita la comunicación.

Paulo Freire opina que el diálogo es un arte que no consiste en vencer o en convencer al otro, sino saber escuchar y juntos construir la verdad. Para lograr este objetivo se necesita una serie de actitudes como la confianza, la humildad. Si uno se cree poseedor de la verdad y opina que el otro no le puede enseñar nada, sobra el diálogo. Se necesita creer en el otro.

 

 

Dialogar y Escuchar a nuestros hij@s, nos llevará a respetarlos y a que nos respeten. Dialogar y Escuchar a los padres y madres del equipo rival, nos servirá para contrastar opiniones y hacer  nuevos amigos. Finalmente, no veamos al entrenador y al árbitro como rivales, sino como personas que van a colaborar para que nuestros/as hij@s  tengan nuevas experiencias, que les proporcionarán un crecimiento personal, necesario para que vivan sus sueños. No nos interpongamos en esta actividad.

 

 

Acompañemos a nuestros/as hij@s para identificar sus cualidades, para que aprendan valores que les hagan personas sanas, personas respetuosas con los demás.  Minimizar el excesivo interés por el resultado final. Enseñar que la meta más importante no es ganar, sino disfrutar, participar y hacer nuevos amigos.

Ayudarles en los momentos difíciles, que también los habrá. Éstos son los que les harán madurar y crecer como personas. La frustración en la vida es muy necesaria si queremos que sean felices en el futuro. Sólo tenemos que estar con ellos, acompañando hasta que  pase… “Ser duro, no es ser más fuerte que otro, sino aprender a levantarse rápido, cuando algo o alguien  nos ha derribado.

En la actividad deportiva se suman una serie de valores tan importantes como:

Respeto, Responsabilidad, Audacia, Organización, Adaptabilidad, Coherencia, Integridad, Paciencia, Prudencia, Creatividad, Superación, Confianza, Resistencia, Perspicacia, Constancia, Humildad, Entrega… se irán adquiriendo y  ayudarán a realizar los sueños de nuestros/as  hij@s.

 

 

Banda Sonora de la Película “CARROS DE FUEGO”

 

 

Relatos salvajes
Os recomiendo la película argentina de Damián Szifron “RELATOS SALVAJES. Comedia negra-drama (2014).
 Hay ciertas  circunstancias de la vida cotidiana  en las que podemos perder el control. Dos segundos sin ese control emocional, nos pueden acarrear  terribles  e inevitables consecuencias.

 

“La vida no se mide en minutos, se mide en momentos”

 

 

Finalmente  para terminar la Entrada de forma positiva, os propongo pasar unos minutos intensos, románticos y sensuales, leyendo una recopilación de poesías de una amiga especial, Oli.

 

Su libro “COSIENDO PALABRAS” segunda edición, mayo de  (2016), es una recopilación de poemas en los que la autora, Oliva Vergara, maestra de primaria, se desnuda ante el lector para compartir sus miedos, sus inquietudes, sus vivencias, sus sueños…

 

Como leemos en su Prólogo: “son poemas del tipo que a todos nos gusta leer, comprensibles, con fuerza, sentimentales, que desnudan la personalidad y en el caso de los poemas de amor esto puede dejar de ser una metáfora”.

Me encanta la fuerza del poema “Saliendo a la Luz” donde con una maestría singular, nos sumerge en un problema demasiado frecuente hoy en día: la Violencia machista. Disfrutad de su lectura.

Un beso Oli. Sigue escribiendo con esa fuerza, esa sensibilidad y esa intimidad que percibimos en tus poemas. Su lectura nos desata un torbellino  de Emociones, que nos envuelven y nos hacen revivir sentimientos propios, quizás olvidados.

 

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Bibliografía
Valero García, Jose María:  “La Escuela que olvidó su oficio. Cómo eliminar la violencia en la escuela”. (2006)
Llopis Goig, David. “Psicología Deportiva”
Vergara, Oliva. “Cosiendo Palabras”, segunda edición mayo (20016)
Freire, Paulo. “Educación y Cambio”(1976)
L. Smol, Frank. ” Claves para ser un entrenador Excelente” (2009)
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