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APROBAR EL CURSO con “Higiene Emocional”. Parte I

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 INTRODUCCIÓN
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 Frase que nos hace reflexionar sobre el trabajo que hay que hacer  como padres/madres y como maestr@s  para intentar solucionar los problemas actuales en Educación. Nuestros pequeños logros serán los responsables de los futuros grandes cambios. Os invito a  ello.

 

A veces no comprendemos porqué niños sin dificultades, ni discapacidades, sin conductas disruptivas y  con el mismo nivel cognitivo, tienen calificaciones completamente distintas en el ámbito  escolar.

¿Será que mi hij@ no es tan inteligente como los demás? ¿Por qué no consigue buenas calificaciones en todas las asignaturas?

Vamos a explicar todas las variables que influyen en el  aprendizaje escolar del  niñ@ y sus  implicaciones a nivel escolar para obtener un resultado positivo.

Como dice  JESÚS  MELLADO  autor de PEDAGOGÍA DISCENTE (2012). La escuela que queremos. La verdad de las Competencias Básicas:

“El aprendizaje  tiene su historia.”Es historia la del aprendizaje, porque contiene  los mismos elementos que cualquier historia, sobre todo hechos, los aprendizajes, motivos, los que activaron la acción para conseguirlos, consecuencias, nuevas estructuras y estrategias de aprendizaje y  Emociones, las que lo motivan, las que hacen posible que se grabe y se consolide, tanto el aprendizaje como las estrategias. (…) Considerar las EMOCIONES como herramientas de las competencias básicas  es cada vez más habitual y creíble.

 

Vamos a comenzar por consiguiente con  las EMOCIONES. Gracias a la Neurociencia, ya se conoce la relación de éstas en los procesos mentales y  su influencia en el desarrollo de la personalidad. Y este hecho, sí  podrá cambiar los resultados de los alumn@s.

¿Por qué mi hij@ es tan inmaduro? ¿Por qué no es responsable con sus tareas?¿Por qué no tiene motivación? Vamos a tratar de responder estos temas. Por ser extenso, lo trataremos en dos entradas.

 

Esta entrada va dedicada  a un maestro  para mí, en estos temas: EDUARDO PUNSET.  Nos ha enseñado como nadie, la relación entre ciencia y emociones de una forma clara y concisa y en especial su  relación con el aprendizaje. Como dice en su libro:

EL SUEÑO DE ALICIA (2014),  la vida y la ciencia se funden en la historia más emocionante. Hace tiempo que no leía un libro tan pedagógico e interesante.

Las emociones han sido desde siempre esas grande postergadas, pero forman parte de lo que somos, de nuestra realidad, y marcan nuestro aprendizaje, nuestra forma de relacionarnos, nuestra manera de caminar por la vida, son las que rigen en buena medida nuestras reacciones y nuestra conducta (…)

Investigadores y científicos  han tenido la osadía de romper barreras, de superar límites heredados o las imposiciones del pensamiento rígido y descubrirnos avances  y nuevos conocimientos científicos que creíamos imposibles (…)

Gracias a estos hombres y mujeres valientes, las fronteras entre emoción y razón, entre conocimiento intuitivo y conocimiento racional se han difuminado.

 

Os recomiendo este libro, me encanta el capítulo sobre la intuición, auténtica fuente de conocimiento, el de la inmensa capacidad de la memoria “esa gran traicionera”, o La Capacidad de aprendizaje y Plasticidad cognitiva. Creo que pasarán muchos años para ver un programa de televisión, tan instructivo y científico como el de Redes, un referente de la comprensión pública de la ciencia. Resaltar la sencillez explicativa  en sus diálogos con los invitados, eminencias en cada uno de sus campos.

 

Y también os recomiendo una película de animación infantil, en la que por cierto hace un cameo en el doblaje, Eduardo Punset, cuyo título es: “DEL REVÉS”, un aperitivo para degustar en compañía de nuestros hijos, como sobremesa del tema que vamos a tratar y que os ayudará a entender la importancia de enseñar a gestionar las emociones.

 

Queridos amig@s, vamos a analizar el problema crucial  que existe en la mente de  nuestros hij@s  y en la nuestra  propia  sobre  uno de los temas que más nos agobia:  “Poder aprobar el curso” e intentaremos solucionar la  consiguiente ansiedad que ésto nos provoca. Reflexionaremos sobre  las diferentes habilidades necesarias para conseguir  o intentar conseguir  este propósito.

 

Para ello, analizaremos la madurez necesaria  para el aprendizaje escolar. Se refiere a  la posibilidad que el niño, en el momento de ingreso en el sistema escolar posea un nivel de desarrollo físico, psíquico y social que le permita enfrentar adecuadamente esta situación. La madurez se construye progresivamente, gracias  a la interacción de factores internos y externos, desde el nacimiento.

Además de la Inteligencia cognitiva (CI), necesita tener  habilidades básicas de aprendizaje. A ésto tenemos que unir  una inteligencia emocional desarrollada (saber gestionar sus emociones), lo que yo llamo “higiene emocional”. Ya en Infantil se habrá evaluado y diagnosticado cualquier déficit  que se haya detectado en  alguna capacidad del niñ@  y  si fuera necesario,  poder ser tratado por especialistas en  P.T.

 

Una Educación enriquecedora  tiene que dar prioridad a la inteligencia emocional. Si buscamos buenos resultados escolares  no podemos  pasar por alto su importancia,  demostrada incluso científicamente.

Las  calificaciones competenciales  son de suma importancia y las tenemos que tener en cuenta siempre. Antes de explicar  el término  competencia  vamos a abordar aunque sea de una forma escueta, la importancia de la Inteligencia Emocional  y así, poder desvelar las conexiones que tienen estos dos conceptos con el buen desarrollo de la actividad educativa. Os voy a mostrar un breve resumen de los autores más significantes  que han investigado sobre este tema.

 

Las definiciones populares de inteligencia hacen hincapié en los aspectos cognitivos, tales como la memoria y  la capacidad para resolver problemas cognitivos, sin embargo Edward L. Thorndike, en 1920, utilizó el término inteligencia social para describir la habilidad de comprender y motivar a otras personas. En 1940, David Wechsler describió la influencia de factores no intelectivos sobre el comportamiento inteligente y sostuvo, además, que los tests de inteligencia no serían completos hasta que no se pudieran describir adecuadamente estos factores.

Desafortunadamente, el trabajo de estos autores pasó desapercibido durante mucho tiempo hasta que, en 1983, Howard Gardner, en su libro Inteligencias múltiples: la teoría en la práctica, introdujo la idea de que los indicadores de inteligencia, como el cociente intelectual, no explican plenamente la capacidad cognitiva, porque no tienen en cuenta ni la “inteligencia interpersonal” (la capacidad para comprender las intenciones, motivaciones y deseos de otras personas) ni la “inteligencia intrapersonal” (la capacidad para comprenderse uno mismo, apreciar los sentimientos, temores y motivaciones propios).

Aunque el primer uso del término inteligencia emocional generalmente es atribuido a Wayne Payne, citado en su tesis doctoral  Un estudio de las emociones: el desarrollo de la inteligencia emocional (1985).

La relevancia de las emociones en el mundo laboral y la investigación sobre el tema siguió ganando impulso, pero no fue hasta la publicación en 1995 del célebre libro de Daniel Goleman, Inteligencia emocional, cuando se popularizó. En ese año, la revista Time fue el primer medio de comunicación de masas interesado en la IE y Nancy Gibbs publicó un artículo sobre el texto de Goleman.

El éxito de ventas del libro de Goleman aumentó la difusión popular del término inteligencia emocional hasta límites insospechados.

Su tesis defiende que, con mucha frecuencia, la diferencia radica en ese conjunto de habilidades que ha llamado “inteligencia emocional”, entre las que destacan el autocontrol, el entusiasmo, la empatía, la perseverancia y la capacidad para motivarse a uno mismo. Si bien una parte de estas habilidades pueden venir configuradas en nuestro equipaje genético, y otras tantas se moldean durante los primeros años de vida, la evidencia respaldada por abundantes investigaciones demuestra que las habilidades emocionales son susceptibles de aprenderse y perfeccionarse a lo largo de la vida, si para ello se utilizan los métodos adecuados.

El concepto  Inteligencia Emocional   ha llegado a todos los rincones de nuestro planeta, incluso la  UNESCO  puso en marcha una iniciativa mundial en 2002, y remitió a los ministros de educación de de 140 países, una declaración con los diez principios básicos  para poner en marcha  programas de aprendizaje Social y Emocional.

 

El diseño biológico que rige nuestro espectro emocional,  está  presente en nosotros desde hace más de cincuenta mil generaciones y  ha contribuido  con demostrado éxito, a nuestra supervivencia como especie.

Si os interesa la explicación científica la podeis encontrar  en su libro : Inteligencia Emocional de Daniel Goleman (Stockton, California, 1946)

(…) La inteligencia emocional entendida pues, como un conjunto de habilidades que nos permite, entre otras cosas, tomar las riendas de nuestros impulsos emocionales, comprender los sentimientos más profundos de nuestros semejantes, manejar nuestras relaciones o dominar esa capacidad. Si bien es cierto que en toda persona coexisten los dos tipos de Inteligencia (cognitiva y emocional), es evidente que la Emocional aporta con mucha diferencia, la clase de cualidades que más nos ayudan a convertirnos en  auténticos seres humanos.

(…) Tal como sucede con las matemáticas o la lectura, la vida emocional constituye un ámbito que se puede dominar con mayor o menor pericia (…) a veces se nos presentan sujetos con una asombrosa capacidad de razonamiento, pero completamente ineptos en el plano personal.

 

Uno de los críticos más contundentes con el modelo tradicional de concebir la Inteligencia es Howard Gardner.

Howard Gardner (Scranton, Estados Unidos, 1943) es un psicólogo, investigador y docente en la Universidad de Harvard, reconocido por sus análisis sobre las capacidades cognitivas del ser humano. En 2011, fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, entre otros motivos, por “su compromiso social y ético con la mejora del sistema educativo“. Es profesor de psicología en la Universidad de Harvard y de neurología en la de Boston. Está en posesión de una veintena de distinciones honoris causa .

Gardner fue el autor de la teoría de las inteligencias múltiples, sin duda, un antecedente de lo que hoy conocemos como educación emocional. El investigador estadounidense define la inteligencia humana como la capacidad de resolver problemas o elaborar productos que sean valiosos en nuestra cultura.

Gardner asegura que la inteligencia tiene varias dimensiones, es decir, hay diferentes maneras en que las personas aprenden, expresan, procesan la información e interpretan el mundo que nos rodea. Inicialmente propuso la existencia de siete inteligencias. Más adelante añadió otras dos y en 2011 ha reconocido la existencia de una décima, la inteligencia pedagógica.

 

La teoría de las inteligencias múltiples de este neuropsicólogo norteamericano  ha revolucionado la pedagogía en el mundo entero, que desde hace 20 años plantea la existencia de estas inteligencias. El profesor estadounidense participó en el encuentro con profesionales ligados a la educación, entregando herramientas para maximizar los potenciales de los estudiantes de manera que puedan guiarlos a tener mejores notas en la escuela, en selección de carreras y que usen sus potencias intelectuales aunque no sean valoradas en las clases tradicionales.

La teoría de las inteligencias múltiples reconoce y explica algo que todos sabíamos,  y es que la brillantez académica no lo es todo en esta vida. Para él existirían ocho inteligencias: Lingüistica, Lógico-Matematica, Espacio Visual, Musical, Interpersonal, Naturalista, Corporal-Cinéstesica e  Intrapersonal. Más tarde se añadiría la Existencial y la Pedagógica.

 

Explica  que  a pesar de poseer todas estas inteligencias, el individuo potencializa unas u otras de acuerdo a su contexto y esencia. Es decir, la inteligencia no es un ente uniforme, sino que el entorno y las características propias de cada persona condicionarán su capacidad para desarrollar determinadas competencias o habilidades. De esta forma, cada una de estas inteligencias da la oportunidad de ofrecer algo personal al mundo.

Gardner trata de desplazar esta idea al ámbito educativo y rechaza, los exámenes de una hora y media como vía para medir la inteligencia del ser humano. El psicólogo asegura que la escuela tradicional desarrolla únicamente el razonamiento lógico y la memorización, restando relevancia al resto de capacidades intelectuales y estableciendo jerarquías entre los alumnos.

Según él, las habilidades emocionales, no sólo nos hacen más humanos, sino que en muchas ocasiones constituyen una condición  de base para el despliegue de otras habilidades que suelen asociarse al intelecto, como la toma de decisiones racionales. Destaca  dos tipos de inteligencia personal: la interpersonal, que permite comprender a los demás, y la intrapersonal, que permite configurar una imagen fiel y verdadera de uno mismo.

 

Las habilidades Emocionales serían:

Autocontrol, dominio de uno mismo.

El Entusiasmo, la aptitud maestra para la vida.

La Empatía, ponerse en la piel de los demás.

La palabra empatía proviene del griego empatheia, que significa “sentir dentro”, y denota la capacidad de percibir la experiencia subjetiva de otra persona.

Diversas observaciones in situ han permitido identificar esta habilidad desde edades muy tempranas, como en niños de nueve meses de edad que rompen a llorar cuando ven a otro niño caerse, o niños un poco mayores que ofrecen su peluche a otro niño que está llorando y llegan incluso a arroparlo con su manta. Incluso se ha demostrado que desde los primeros días de vida, los bebés se muestran afectados cuando oyen el llanto de otro niño, lo cual ha sido considerado por algunos como el primer antecedente de la empatía.

A lo largo de la vida, esa capacidad para comprender lo que sienten los demás afecta a un espectro muy amplio de actividades, que van desde las ventas hasta la dirección de empresas, pasando por la política, las relaciones amorosas y la educación de los hijos.

Los estudios adelantados por el National Institute of Mental Health han puesto de relieve que buena parte de las diferencias en el grado de empatía se hallan directamente relacionadas con la educación que los padres proporcionan a sus hijos.

Según los estudios realizados, el coste de la falta de sintonía emocional entre padres e hijos es extraordinario. Cuando los padres fracasan reiteradamente en mostrar empatía hacia una determinada gama de emociones de su hijo, como el llanto o sus necesidades afectivas, el niño dejará de expresar ese tipo de emociones y es posible que incluso deje de sentirlas. De esta forma, y en general, los sentimientos que son desalentados de forma más o menos explícita durante la primera infancia pueden desaparecer por completo del repertorio emocional de una persona.
Por fortuna, las investigaciones también han encontrado que las pautas relacionales se pueden ir modificando.

Finalmente,  investigaciones sobre la comunicación humana suelen dar por hecho que más del 90% de los mensajes emocionales es de naturaleza no verbal, y se manifiesta en aspectos como la inflexión de la voz, la expresión facial y los gestos, entre otros. De ahí que la clave que permite a una persona acceder a las emociones de los demás radica en su capacidad para captar los mensajes no verbales. De hecho, diversos estudios han evidenciado que los niños que tienen más desarrollada esta capacidad muestran un mayor rendimiento académico que el de la media, aun cuando sus coeficientes intelectuales sean iguales o inferiores al de otros niños menos empáticos. Este dato parece sugerir que la empatía favorece el rendimiento escolar o, tal vez, que los niños empáticos son más atractivos a los ojos de sus profesores.

La abundante base experimental existente permite concluir que, si bien todas las personas venimos al mundo con un temperamento determinado, los primeros años de vida tienen un efecto determinante en nuestra configuración cerebral y, en gran medida, definen el alcance de nuestro repertorio emocional.
Pero ni la naturaleza innata ni la influencia de la temprana infancia constituyen determinantes irreversibles de nuestro destino emocional. La puerta para la alfabetización emocional siempre está abierta y, así como a las escuelas les corresponde suplir las deficiencias de la educación doméstica.

 

Diversos estudios han trazado la correlación entre ciertas habilidades emocionales y el desempeño futuro de una persona. Delante de un grupo de niños de cuatro años de edad se colocó una golosina que podían comer, pero se les explicó que si esperaban veinte minutos para hacerlo, entonces conseguirían dos golosinas. Doce años después se demostró que aquellos pequeños que habían exhibido el autocontrol emocional necesario para refrenar la tentación en aras de un beneficio mayor eran más competentes socialmente, más emprendedores y más capaces de afrontar las frustraciones de la vida.

De forma semejante, la ansiedad constituye un predictor casi inequívoco del fracaso en el desempeño de una tarea compleja, intelectualmente exigente y tensa como, por ejemplo, la que desarrolla un controlador aéreo. Un estudio realizado sobre 1.790 estudiantes de control del tráfico aéreo arrojó que el indicador de éxito y fracaso estaba mucho más relacionado con los niveles de ansiedad que con las cifras alcanzadas en los tests de inteligencia. Asimismo, 126 estudios diferentes, en los que participaron más de 36.000 personas, han ratificado que cuanto más proclive a angustiarse es una persona, menor es su rendimiento académico.

Representación de las inteligencias múltiples.

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Os remito a su libro, para investigar sobre el aspecto biológico, capacidades implicadas, habilidades relacionadas, perfiles profesionales; actividades y materiales de enseñanza que se podrían emplear para desarrollar cada una de ellas. Si no os interesa tanto la parte científica y sí la práctica, hay un libro adorable para niñ@s  y  papás y mamás:

“CUENTOS PARA DESCUBRIR INTELIGENCIAS”, de Begoña Ibarrola, con ilustraciones de Anne Decis.(Un buen regalo de Navidad)

La autora comenta en el prólogo:

Todos los padres pensáis que vuestros hijos son inteligentes y, seguramente, cada uno tenga una concepción muy distinta de lo que ello significa. Los educadores también pensáis que en un aula hay alumnos más y menos inteligentes.

Durante décadas, el modelo de inteligencia se ha medido a través de tests que evaluaban las habilidades numéricas, verbales y espaciales y cuyo resultado era  un número, el CI. Esto resultó de mucha utilidad para clasificar a los individuos (…) pero hoy sabemos que parte de una visión muy limitada de inteligencia, que no tenía en cuenta el papel  que juegan las emociones en los procesos mentales ni otras habilidades tanto o más importantes para tener éxito en la vida y ser feliz.

Por fortuna el concepto de “persona inteligente está cambiando en nuestros días gracias a las investigaciones de Howard  Gardner y los descubrimientos de la neurociencia.

(…) En este libro vais a encontrar información, cuentos y propuestas de actividades prácticas recogidas en fichas orientadas a favorecer el desarrollo de cada una de ellas.

(…) Espero que los cuentos, además de divertir y entretener, ayuden a cada niñ@ a descubrir sus inteligencias concretas  mediante la identificación de los personajes que van  apareciendo.

Todos somos inteligentes y ninguna inteligencia es buena o mala en sí misma (…) Padres y educadores, tenéis la  tarea y la responsabilidad de ayudar a cada niñ@ a desarrollar sus inteligencias y a usarlas de manera positiva para hacer del mundo un lugar mejor.

 

¿Qué son las Competencias?

 

El concepto de competencia es multidimensional e incluye distintos niveles como saber (datos, conceptos, conocimientos), saber hacer (habilidades, destrezas, métodos de actuación), saber ser (actitudes y valores que guían el comportamiento) y saber estar (capacidades relacionada con la comunicación interpersonal y el trabajo cooperativo). En otras palabras, la competencia es la capacidad de un buen desempeño en contextos complejos y auténticos. Se basa en la integración y activación de conocimientos, habilidades, destrezas, actitudes y valores.

El desempeño en la educación está establecido por una manifestación externa que evidencia: el nivel de aprendizaje del conocimiento y el desarrollo de las habilidades y de los valores del alumno.

Así, es necesario facilitar el desarrollo de las habilidades , la madurez de los hábitos mentales y de conducta. Asegurándose de que el fin y centro del aprendizaje sea el alumno, reforzando el desarrollo del pensamiento crítico del estudiante, con objeto de que éste cuente con herramientas que le permitan discernir, deliberar y elegir libremente, de tal forma que en un futuro próximo pueda comprometerse en la construcción de sus propias competencias.

Es importante proporcionar al estudiante:

•  Diferentes variables y dejar de centrarlo exclusivamente en los contenidos de las materias.

•  Utilizar recursos que simulen la vida real.

•  Conducirlo al análisis y resolución de problemas, que los aborde de manera integral en un trabajo cooperativo o por equipos, apoyado por el trabajo personal del profesor con cada alumno.

También es importante tener presente que mucho de lo que los estudiantes ahora aprenden mañana será obsoleto y que las habilidades genéricas, por otro lado, no envejecen, se desarrollan y aumentan, especialmente si se aprenden en un clima de libertad. Es la construcción de aprendizajes significativos.

En el aprendizaje significativo la Psicología perceptual considera que una persona aprende mejor aquello que percibe como estrechamente relacionado con su supervivencia o desarrollo, mientras que no aprende bien (o es un aprendizaje  que se ubica en la memoria a corto plazo), aquello que considera ajeno y sin importancia.

Del aprendizaje significativo emerge la motivación intrínseca, es decir, el compromiso del alumno con su proceso de aprendizaje. En cambio en la educación clásica, la motivación del alumno está basada en la coerción y en las calificaciones.

Cuando hablamos de RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS, estamos recopilando todas las habilidades de razonamiento aplicado: 

Es una metáfora del proceso de aprendizaje. Para solucionar un problema, primero se define y analiza para comprenderlo; segundo, se buscan formas de modificar la situación (estrategias de solución); después, se elige la solución que se considera mejor; a continuación, se aplica y finalmente, se valoran los resultados obtenidos. En estos pasos se incluyen todas las habilidades de razonamiento.

Para definir y comprender una situación o resolver un problema se necesitan todas las habilidades implícitas en las capacidades de conceptualizar, de reflexionar y de hacer juicios. Estas habilidades son especialmente importantes. En ocasiones, son también necesarias las habilidades de indagar (investigar) y formular y comprobar hipótesis. La toma de decisiones para resolver un problema implica elegir con eficacia entre diferentes opciones o alternativas para tomar una.

 

En un programa basado en competencias los objetivos se convierten en resultados y responden a dos preguntas:

¿qué hacer Imagen relacionadaen la vida laboral y cotidiana con los conocimientos adquiridos en este curso? ¿Cómo se pueden utilizar los conocimientos adquiridos en este curso para confrontar situaciones reales?

 

 

Según Perrenoud (2004), las competencias se adquieren a través de la formación, permiten la adaptabilidad del sujeto a los cambios vertiginosos del entorno. En un principio, en los orígenes de la humanidad, el hombre se adaptó para sobrevivir, evolucionar y desarrollarse. Parece que en pleno siglo XXI el hombre se desadaptó a adaptarse. Las competencias permiten desarrollar en el sujeto la capacidad de adaptación a través de acciones inteligentemente diseñadas para movilizar una serie de recursos.

 

Las  competencias implican un hacer, una formación, construcción de situaciones específicas para que el sujeto actúe y movilice recursos. Por tal motivo, la escuela es el principal escenario en donde se pueden fusionar dichos elementos. Favoreciendo el elemento cognitivo, procedimental y actitudinal. Actualmente es la base pedagógica del sistema educativo de varios países, sustentado en fuentes teóricas psicológicas, lingüísticas, sociológicas, laborales y filosóficas.

 

En este punto es donde surge el aspecto emocional, ya que las competencias poseen una dimensión social, donde el ser humano para poder actuar se debe insertar a un grupo social, construir redes sociales con la finalidad de solucionar problemas y participar de la vida productiva y democrática.

Otra definición de Competencia según  Mellado en “Pedagogía Discente”(2012). Un libro para entender el modelo de Escuela que Queremos (EQQ).

Las Competencias son el conjunto de herramientas, habilidades y capacidades vitales, que los individuos USAN-UTILIZAN en las diferentes situaciones de la vida cotidiana extraescolar, escolar o de ocio, para resolverlo y comportándose con éxito consiguiendo sus propósitos.

Competencias de Primaria:

Competencias para el desarrollo Personal

  • Competencia de sentido de iniciativa y espíritu emprendedor
  • Competencia de aprender a aprender.
  • Competencia matemática y competencia básicas en ciencia y tecnología.

Competencias para el desarrollo Social.

  • Competencia en comunicación linguística
  • Competencia social y ciudadana
  • Competencia de conciencia y expresiones culturales
  • Competencia Digital.

Sobre las Emociones explica:

Considerar las Emociones como herramientas de las competencias básicas es cada vez más habitual y creíble. La neurociencia  apuesta por éstas como la variable más significativa en la activación, mantenimiento y nivel de satisfacción de cualquier acción (…) Hacer o aprender algo con pasión, mostrar ilusión y creatividad hace que sea fácil, que sea competencialmente eficaz.

Las Emociones como herramientas de las competencias siguen el control del éxito y de la frustración en el fracaso (…) Es tal la importancia que tienen las Emociones que en un estado de bloqueo emocional ante una tarea, no será posible, ni con el uso de todas y cada una del resto de herramientas, tener éxito en dicha tarea (…)

SABERES(…)

Los saberes son herramientas de las competencias  porque ponen en uso el conocimiento de la realidad, de las relaciones, de los sentimientos, del medio, del uso de las herramientas y útiles manuales, del valor del propio conocimiento.

SABER  no es nada, lo realmente importante es UTILIZAR EL SABER COMO HERRAMIENTA COMPETENCIAL.

CAPACIDADES, HABILIDADES Y VALORES.

Las capacidades, habilidades y valores son herramientas de las competencias en el ámbito del SER CAPAZ. Ser capaz significa tener la capacidad, habilidad o el valor de utilizar “todo” lo necesario para conseguir algo más. Tener capacidades, habilidades y valores también es nada. Lo que resulta fundamental es utilizarlas como  herramienta competencial. Esto es, podemos tener capacidad y habilidades de escribir un texto descriptivo, sin embargo lo que realmente sirve como herramienta competencial es poder usar un texto descriptivo, por ejemplo, para indicar el recorrido que una persona, tiene que hacer para llegara su casa.

 

Las Competencias nos sirven para  valorar los procedimientos y las actitudes frente a los simples conocimientos. Sería la aplicación de lo que se aprende, a la vida real. Para mí esta es la verdadera Educación. Entendiendo ésto, podemos comprender que la verdadera motivación de un niñ@ para aprender nuevos conocimientos  sería poder aplicarlo  a su vida cotidiana  y  de esta forma que el aprendizaje fuera más dinámico.

En las calificaciones escolares aparecen  las ordinarias y las competenciales. Éstas  cada día van teniendo más importancia, quizás  sea el futuro  a la hora de evaluar  a los alumnos de una manera mas equitativa.

Por consiguiente,  después de entender los conceptos de  Inteligencia Emocional ( Gestión de Emociones)  y  Competencias  comprenderemos mejor su importancia en la escuela.

Educar, teniendo en cuenta estos conceptos intrínsecamente relacionados desde la más temprana edad es lo que yo llamo” Higiene Emocional”. La aplicación de estos conceptos en el ámbito escolar nos ayudará a obtener mejores resultados.

 

Haciendo un descanso, ya que esta entrada es bastante densa, os dejo con  la cancion ” Viva la vida de CODPLAY “. Se ha demostrado ya científicamente que escucharla produce serotonina. Versión de David Garrett.

¡¡¡¡¡¡¡FASCINANTE!!!!!!

 

 

 

Ahora nos centraremos en el ámbito escolar para poder explicar  la influencia de todas las variable en los resultados académicos

 

Sorprende en ocasiones como muchas madres/padres utilizan el término inteligencia bastante trivialmente, quizás valorando en demasía la inteligencia cognitiva y dejando al lado las otras.  En diversos estudios a largo plazo han ido observando la vida de los chic@s que puntuaban más alto en las pruebas intelectuales. Todos los estudios han puesto de relieve que el coeficiente intelectual, apenas si representa el 20% de los factores determinantes para el éxito; el 80% restante depende de otro tipo de variables, como la clase social, suerte y la  Inteligencia Emocional.

 

A partir de los 3 años, el tiempo del colegio ocupa más de un cuarto de su jornada diaria, es decir, que pasan miles de horas en los centros. Consecuentemente  tendremos en cuenta, que toda experiencia nos marca y a ella asociamos recuerdos con  connotaciones emocionales  en el futuro.  Procuremos que las primeras experiencias relacionadas con el aprendizaje escolar sean lo más gratificante posible.

Igualmente,  maestr@s  tienen la obligación y el deber de  enseñar con alegría y haciendo de la escuela (en esta etapa de infantil y primaria) un lugar entretenido aunque haya que trabajar.

La escuela se tiene que asociar a vivencias gratas, con sentimientos agradables. El niño tendrá que pasar miles de horas aprendiendo diferentes materias. En Infantil  las/os maestr@s  tienen una de las tareas más difíciles y decisivas (aunque la sociedad no lo valore en su justa medida) conseguir trasmitir  ilusión , entusiasmo, conseguir estimularlos y encantarlos para que el/la  niñ@ ansíe ir todos los días al colegio. Aprender, lo tiene que asociar con sensaciones de logro y de superación, ésta es la mejor garantía para su  motivación. Como dice” Miguel Silveira”,  mimizando sus errores y resaltando sus avances aunque éstos sean pequeños.

Finalmente desearos unas muy  Felices Fiestas en compañía de todas las personas que amáis.  Compartir el tiempo navideño con ellos/as  y sobretodo, intentar SER FELIZ  siempre.

Continúa en la siguiente entrada
Bibliografía
Punset,  Eduard.  El Sueño de Alicia (2013)
Punset, Eduard.  El alma está en el cerebro (2006)
Mellado Román, Jesús.  Pedagogía Discente (2012)
Ibarrola, Begoña. Cuentos para descubrir Inteligencias. 2ª edición (2014)  SM
Gardner, Howard. Inteligencias Múltiples: La teoría en la práctica (2011)
Goleman, Daniel. Inteligencia Emocional (1996)
Goleman,Daniel. La práctica de la Inteligencia Emocional (Kairós 1999)
Perrenoud, P. Diez Nuevas Competencias para enseñar SEP (2004)
Delors, Jacques.(Coord) (1997) Informe a la UNESCO.
Núñez Pereira, Cristina y Valcárcel R, Rafael. Emocionario. Di lo que sientes. Editorial Palabras  A

 

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