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Acerca de mama enseñame a ser feliz

¡Hola! soy Rebeca Para que me conozcáis un poco, os diré que me encanta admirar la Naturaleza. Adoro el mar, el sonido de las olas me produce muy buenas vibraciones. Me gusta nadar al aire libre y caminar admirando los paisajes. No soy mucho de gimnasios. Me encanta bailar. Es mi asignatura pendiente, siempre me matriculo y nunca acabo los cursos. Y por supuesto adoro mi profesión. Desde pequeñita quería ser maestra. Me encanta vivir con música. En mis ratos libres y cuando cocino, de lo que disfruto enormemente, siempre pongo mis favoritos: Barry White, Bárbara Streisand, Abba, Norah Jones, Pablo Alborán, Alejandro Sanz, Flamenco, Bossa Nova, Música Soul y la música Disco de los ochenta. Por supuesto música clásica y Mozart, indispensable . Disfruto conociendo España. Todas las ciudades y pueblos tienen lugares con encanto. Es precioso recorrer las calles de mi ciudad, descubriendo nuevos lugares. Estoy casada y tengo dos hijas. Actualmente doy clases de refuerzo (siempre individuales) y tengo gabinete de Logopedia. Dirigí una guardería durante 10 años. Soy Maestra de Primaria. Título de Maestra Puericultora. Título de Especialista en Logopedia de la Universidad Politécnica de Madrid. Curso formación en "Inteligencia Emocional" impartido por Mar Romera (2017). Taller impartido por Mar Romera " Educar con 3Cs: Capacidades, Competencias y Corazón". Formación 15 horas" Respirar para Aprender MINDFULNESS y APRENDIZAJE" (2018). Coaching de Enseñanza. Espero compartir con vosotras y vosotros experiencias, artículos, libros, vídeos, noticias e investigaciones sobre temas educativos de esta nueva generación maravillosa y con tantos valores humanitarios.

EDUCAR EN VALORES II. SOLO SE PUEDE ENSEÑAR CON EL EJEMPLO

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En una sociedad carente de valores, la educación  es una labor ardua, quizás parezca que vamos contra corriente. Existen unos nuevos valores  en la sociedad que te intentan marcar un estilo de vida. Pero no está dando resultado.  Tenemos el poder en nuestras manos de poderlo cambiar. Es fácil, sólo tenemos que intentar identificar aquello que “no” nos gusta y mejorarlo . Entonces seremos el modelo a seguir de nuestros hijos.

 

 

 

 

 Solo se puede enseñar a través del ejemplo

 

A veces decimos: “no hagas eso, que está el niño. Pero si a esta edad no se entera de nada. Por él  no te preocupes”. ¿No te preocupes?  Desde su más tierna infancia, los niños aprenden lo que perciben, pues son enormes observadores-imitadores, como dice Carlos Díaz en su libro. “Educar en valores”. Lo que ven, lo hacen o lo quieren; lo que oyen, lo repiten. Gestos, movimientos de las manos, expresión facial, todo lo que proviene del modelo adulto es celosamente copiado.

Los niños que ven a sus mayores sostener la puerta abierta, para que otros entren, dejan pasar primero a los demás, ofrecen ayudan a los necesitados. Los niños que ven, cómo los mayores hacen eso con una sonrisa, están aprendiendo sin palabras.

Esta frase me encanta, encierra tanta sabiduría. Los padres/madres a veces repetimos, gritamos, sermoneamos tantas veces a nuestros hijos/as ; sin darnos cuenta que a veces las palabras no tienen valor para ellos. El porcentaje de tiempo que los niños/as invierten en atendernos es muy pequeño, creo que es un minuto por año de edad.Sin embargo dedicamos todo el tiempo del mundo a querer razonar con ellos . Tan simple como hacer muchas veces lo que queremos que aprendan. Con estos ejemplos lo podemos comprender.

 

” ¡Qué malo eres, Juanito!”  “Siempre te portas mal.” Y Juanito se siente malo. En lugar de evitar su comportamiento, lo hemos potenciado.

¿Por qué no probar con otras frases? “Esta mañana no estas  siendo bueno.” “Ahora te estás portando mal.”

Si un niño vive chantajeado, aprenderá a chantajear.

Para enfurecer al niño, o para divertirse con sus reacciones, jugamos al”ahora no te quiero, ahora sí te quiero”. A  veces  llegamos a la crueldad de llevar las palabras a la práctica con acciones y  gestos.

El niño pequeño no esta capacitado para captar esa ficción, y la toma literalmente; además no posee los mecanismos de un adulto para superar el desafecto. Es un juego atroz para el pequeño.

¿Porqué comienzan los niños a engañar o mentir?

Si le digo al niño “no te preocupes, te compro uno mañana”, o “no llores,  mañana te llevo a tal sitio”, sabiendo que no lo voy a hacer, simplemente por salir del paso, estoy defraudándolo, e irá perdiendo confianza en los mayores en quienes confiaba  a ciegas, hasta el punto de no aceptar las promesas siguientes, aunque se hagan con sinceridad y se piensen cumplir: pueden sonarle a viejas mentiras y, por tanto no las tomará en serio.

No debemos prometer cosas a la ligera, ni dar a un niño/a  una orden o exigencia que no estemos dispuestos a cumplir. Estaríamos enseñándoles a  poder hacer lo  mismo  en el futuro.

Lo mismo ocurre con las mentiras. “Dile que no estoy”, ruega el adulto al niño/a  cuando recibe una llamada de teléfono inoportuna, mientras la pequeña/o  se da cuenta que ese adulto falta a la verdad. “No ví el semáforo”, asegura el conductor al agente de tráfico ante el niño/a  que advierte la mentira. Entonces,  ya está aprendiendo a mentir. No nos disgustemos cuando un día no lejano,  nos lo hagan  a nosotros.

Decimos  que los niños  no tienen que ser egoístas,  que tienen que compartir. Y sin embargo, cuántas  veces les damos el consejo: “no le prestes tu libro,  que se lo compre su padre/madre”. Así  estamos  fomentando el egoísmo infantil,  pues compartir es algo  que a  los pequeños /as  les cuesta mucho. Quizás sea mejor enseñarles a no ser  egoístas, aunque tengamos que  perder un libro. Ya de mayores,  ellos sabrán a quien pueden, o no pueden prestar un libro.

La envidia, es un sentimiento que nos hace mirar con recelo todo cuanto nos rodea. Podemos envidiar a nuestro  vecino porque su césped es más verde que el nuestro, su coche mejor  y su casa imponente  o,  por el contrario, valorar  y disfrutar lo que poseemos  sin sentir ningún tipo  de ambición. Si ésto sucede será porque nos sentimos insatisfechos, nos obsesionamos  comparándonos con los demás y podemos sentir envidia. Nuestros hijos no tardarán en seguir nuestros pasos  y sus vidas estarán teñidas por la envidia y la decepción. Tenemos que conseguir  que nuestras hijas/os, sean felices  con lo que tienen, por poco que sea, en lugar de sentirse infelices por lo que no tienen. Tendremos que conseguir erradicar la frase “lo tuyo es mejor que lo mío”. Aprendiendo a descubrir las diferencias y nunca establecer las odiosas comparaciones, asumiremos las realidades tal y como son y, no dejaremos entrar la envidia. Nuestros hijos aprenderán con estos comportamientos  y viviremos en una mejor atmósfera familiar.

Lo tuyo es mejor que lo mío”

El padre llega a casa con el coche nuevo, lo aparca y lo mira con orgullo. La madre lo mira con satisfacción al comprobar que la carrocería tiene el color deseado, las niñas entusiasmadas, comienzan a gritar. Desde el primer día ,cuidar el nuevo coche es su ilusión . Durante los meses de verano todos ayudan a limpiar el coche, lo tratan con sumo cuidado, incluso no comen dentro para no mancharlo. Están contentísimos con su nuevo coche.

Al llegar el otoño, su vecino se compra también un coche. Cuando el padre comprueba que el modelo es mejor que el suyo, pero más barato, comenta con cierto recelo:

_Quizás debí haber comprado ese modelo. Si hubiera esperado un par de meses…

_No tiene importancia, dice la madre_. Nuestro coche es ideal para nosotros.

Al ver al padre malhumorado cuando conduce, las niñas están desconcertadas ya que no comprenden por qué, de pronto, parece haber perdido interés por su nuevo coche. Aunque desconocen la razón, saben que su padre siente  envidia por el coche de su vecino. Ante la actitud del padre, las niñas pierden el entusiasmo. El coche ha dejado de ser especial y, en consecuencia ya no tienen el menor cuidado con él.

Con su envidia  el padre está trasmitiendo a las niñas un mensaje negativo: el valor de una persona depende de las posesiones materiales.

Tenemos que cambiar los registros. Las comparaciones no siempre generan sentimientos de envidia, también pueden hacer  brotar sentimientos de aprecio y admiración.  Podríamos  llamarlo como”sana envidia”, la que nos hace ponernos las pilas para mejorar Si el padre anterior hubiera reconocido la buena fortuna de su vecino y   que  había hecho un buen negocio, nada le impediría admirarle y disfrutar del suyo. Sus hijas hubieran aprendido un comportamiento positivo en  una situación cotidiana. Y todos serían más felices.

Las comparaciones nunca son buenas. Siempre habrá niños más inteligentes, guapos, altos, con mejores notas…. Pero cada uno de ellos es  único,  irrepetible e insustituible,  con sus virtudes y defectos. Para que no sufran con las “dichosas comparaciones” tenemos que enseñarles a admirar y elogiar cuando ven algo bueno en otro niño/a. Disfrutar de sus propios logros con intensidad, sin compararse con nadie. Disfrutar con sus bienes materiales y no comprar o adquirir cosas porque las tienen otros sino, porque realmente las desean. No dejarse influenciar por las modas o, por las propagandas. Lo que ella/él elige, aunque no esté de moda o no lo tengan sus amigos  será  su elección y por consiguiente buena.

 Las notas, sean mejores o peores, nunca tienen que ser motivo de comparación. Ahora hay una moda, que es: hablar por whatsapp sobre temas del colegio, incluyendo las notas de nuestros hijas /as. Esto nunca se puede hacer, a no ser que consideremos que es bueno bajar la autoestima de nuestros hijos . Las calificaciones son privadas, no le importan a nadie. Exclusivamente a los niños/as, padres/madres y maestros. Nunca hay que dejar que sean motivo de conversación de familia, vecinos, amigos.

Esto me preocupa mucho. Está haciendo verdaderos estragos en las niñas/os. Viven aterrados por las calificaciones. Si son malas, por vergüenza: ¿A quién se lo contará mi madre? No digo padre, porque en estos casos, he comprobado que los padres suelen respetar más la intimidad de las calificaciones. Si son buenas, piensan : ¿ Qué hará mi madre/padre cuando sean más bajas? Como el listón ahora  está más alto, les da miedo en pensar en futuras  notas inferiores.  Consiguientemente, el niño vive siempre con temor a las calificaciones y no piensa en  el verdadero objetivo educativo : aprender.  No tiene un refuerzo positivo que aumente sus ganas de rendir y superarse que es lo  verdaderamente  importante para su desarrollo evolutivo.

Si el niño/a  no enseña su” nueve”, se acostumbrará y tampoco tendrá que enseñar su ” tres”. Y así se sentirá más aliviado. Tendrá su intimidad. Todos tenemos derecho a equivocarnos y poner remedio.

 

De esta forma se irán sintiendo más libres, aceptados y  podrán admirar a los demás  sin el miedo de las dichosas comparaciones. A mí me dio resultado.  Mis hijas nunca  enseñaban las notas, así cuando eran buenas las disfrutaban, incluso evitaban ser tachadas de “empollonas” y  cuando alguna  era negativa, las aceptaban y centraban su energía  para recuperar los conocimientos que les faltaban, sin presión por el entorno.

El tema de las calificaciones será tratado en otra nueva entrada, dada su importancia.

 

Procuremos enseñar con el  EJEMPLO  y sobre todo con  mucha  PACIENCIA. Los niños/as tienen un ritmo diferente  al nuestro.  En ocasiones tendremos que enseñarles a controlar sus inagotables energías y otras,  seremos nosotros los que en efecto tendremos que ralentizar  nuestro ritmo con ellas/os. Lo que hoy se conoce como el movimiento Slow, aplicado a una vida más lenta y de mayor calidad. Por  ejemplo en la alimentación ya no está de moda la idea del fast food.  Ahora se tiende  a  una nueva forma de comer “Slow food”. Lo mismo ocurre con el aprendizaje de los más pequeños. Hoy niños de cinco años ya padecen trastornos estomacales, dolores de cabeza, insomnio, problemas de alimentación etc…Todo ello debido al estrés. Muchos no duermen lo suficiente y, por ello, se muestran nerviosos e impacientes.

Cada vez hay más pruebas de que los niños aprenden mejor cuando lo hacen a un ritmo más lento. Recientemente, Kathy Hirsh-Pasek, profesora de psicología infantil de la Universidad Temple de Filadelfia, hizo una prueba con dos grupos escolares. Observó, que los niños procedentes de un entorno más relajado y lento estaban menos inquietos, más deseosos de aprender y más capacitados para pensar de modo independiente.

 

A veces exigimos ritmos excesivos a nuestros niños/as. LLevan un estilo de vida apresurado y por el proceso de observación-imitación se van convirtiendo en pequeños adultos acelerados.

Muchos adultos caminan deprisa  llevando de la mano a los pequeños ,a los que culpabilizan por su lentitud. ¿No se puede adecuar el paso del adulto al infantil?  Desde luego, el paso infantil no puede igualar al de un adulto.

Cada vez observo más niños en ” cochecitos-jaulas”, así las llamo yo, con más de un año. Se retrasa el aprender a caminar  y el poder explorar y curiosear, innato en el niño pequeño. Las madres/padres tenemos mucha prisa, muchas cosas que hacer y como nos falta tiempo, pues decidimos  tener al bebé, la mayor parte del tiempo, en un sucedáneo de artilugios, creados para el consumismo, no para el desarrollo psicomotor de nuestro bebé:  cochecito, trona para comer, trona para el suelo, silla del coche, parquecito etc…El niño se desarrolla, moviéndose. He oído que ya hay pediatras que no recomiendan algunos modelos de coches-bebés.

¿Cuántos niños juegan en una mantita en el suelo? muy pocos. Esto exige mucha atención y cuidado de los adultos que están a su cargo.

En la playa, piscinas, parques, observo como hay infinidad de bebés que no saben gatear. Intentan ponerse de pie pero no lo consiguen. Si se sientan no saben avanzar. La etapa del gateo se ha pasado por alto. Por este motivo voy a hacer un inciso, para profundizar en este tema.

 

Para demostrar la importancia del gateo, aquí presento brevemente las 8 razones que explica el experto Carlos Gardeta.

 

  1. El gateo conecta los hemisferios cerebrales y crea rutas de información cruciales para la maduración de las diferentes funciones cognitivas.
  2. Desarrolla el patrón cruzado que es la función neurológica que hace posible el desplazamiento corporal en equilibrio del cuerpo humano. Ese movimiento comprende el del eje de las caderas y el de los hombros. Al gatear se tonifican adecuadamente los músculos que más adelante permitirán que el niño mantenga la columna perfectamente recta cuando esté maduro para poder ponerse de pie.
  3. Desarrolla el sistema vestibular y el sistema propioceptivo. Ambos sistemas permiten saber dónde están las partes del cuerpo de uno.
  4. Permite el enfoque de los ojos. Al mirar al suelo para colocar la mano o la rodilla convenientemente, el niño enfoca los dos ojos en un mismo punto a corta distancia. Éste es un estupendo ejercicio muscular para los ojos y es tal su importancia que, según estudios de optómetras, el 98% de los niños con estrabismo no gatearon lo suficiente de pequeños.
  5. El niño siente la tactilidad de la palma que está viendo. Esto tiene una serie de ventajas de manualidad fina que luego influirán en la escritura. Además, al masajear la palma de la mano, ésta envía información al cerebro de dónde está y de las diferentes sensaciones y texturas que siente. También, al gatear el niño apoya su peso en las palmas de las manos y soporta esa tensión en las articulaciones de las muñecas, de los hombros, de la columna vertebral, de los fémures y de las caderas. Así percibe la oposición de la gravedad y aprende a manejarse con ella.
  6. Le ayuda a medir el mundo que le rodea y el niño se adapta al medio. La distancia que hay entre los ojos y la palma de la mano al gatear es una medida fundamental, LA BRAZA, en todas las civilizaciones. Con esa nueva medida corporal el niño mide el mundo circundante, y por eso cuando de mayor volvemos a un lugar de la infancia lo percibimos más pequeño de lo que era, porque entonces la propia medida de la braza era menor.
  7. Ayuda a establecer la futura lateralización del cerebro (cuando uno de los hemisferios se convierte en dominante y el otro en servidor para no tener que operar ambos a la vez).
  8. Ayuda a poder escribir en el futuro. Mediante el gateo se va desarrollando la coordinación cerebral ojo-mano. Cuando el niño gatea se establece entre ambos una distancia similar a la que más adelante habrá entre ojo y mano a la hora de leer y escribir.

 

Por todo esto, y simplemente porque es lo natural: demos a nuestros hijos todas las oportunidades de gatear.

 

“Una buena mantita”en el suelo siempre favorecerá el desarrollo de nuestros bebés; será más positivo que gastarse mucho dinero en innumerables sillas portabebés, que lo único que hacen es estorbar en casa.

Preciso es, recordar la importancia del tiempo dedicado a nuestros hijos, como pudimos apreciar en la primera entrada del blog.  Por consiguiente, tiempo  y paciencia son dos ingredientes que necesitaremos en nuestra labor educativa y  el tercero  enseñar e inculcar los valores positivos a través de nuestro ejemplo.

Para no hacer más larga esta entrada, seguiré con la educación en valores mediante el ejemplo en la próxima entrada, ya que son la esencia de la educación.

Os dejo con un vídeo de dos de mis artistas favoritos. Unas voces inigualables y la letra, una de las más bellas que conozco. Juntos una maravilla.

En mi casa cuando hay un cumpleaños, santo o cualquier cosa que celebrar. Es nuestra canción.  Perdonarme si me tomo la libertad de dedicármela, ayer fue mi cumpleaños  y para  todas y todos mis seguidores con mucho, mucho cariño.

 

 

 

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La IMPORTANCIA de los VALORES en la Educación de nuestros hijos. Parte I

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Hemos podido apreciar la importancia de enseñar a gestionar la emoción de nuestros hijos, ya que contribuye a su desarrollo integral y sobre todo a su felicidad. También de la importancia que tenía el tiempo que les dedicamos. De la necesidad de gozar de los pequeños detalles de la vida con nuestros hijos/as, pues bien, intentaremos aprender a gestionar las emociones,  indispensable para una inteligencia emocional y que  no se puede llevar a cabo si la niña/o no tiene inculcados una serie de valores  desde su más tierna infancia. De ahí, la importancia del tema de hoy.

 

 

Me imagino que ningún padre, madre, maestro o maestra, se levantan por la mañana y piensa distintas formas de juzgar, ridiculizar, gritar, subestimar o herir a nuestros hijos/as alumnas/os  y,  sin embargo, a veces lo hacemos. Muchas veces puede ocurrir por nuestras propias limitaciones, por temores, incluso por complejos emocionales. Sería  importante intentar adoptar un modelo  mas flexible, encaminado a educarles felices,  responsables y sanos.

 

 

Como dice el maestro César Bona, elegido mejor profesor de España en el 2014 y finalista del Global Teacher Prize en el 2015, la Educación es la base de la  sociedad, un cimiento es el Respeto, y el verbo más importante ” Escuchar“. Apenas utiliza el libro de texto y pocos deberes. Su truco es conseguir ” QUE TODOS SUS ALUMNOS SE SIENTAN IMPORTANTES”.

 

 

Para más información sobre César Bona  os remito al enlace

 

 

 

Cuando hablamos de enseñar VALORES  a nuestros hijos, lo primordial es comprender que los niños aprenden de sus padres  lo que ven en ellos. Nunca o casi nunca, lo que se les dice. Sólo se puede enseñar a través del ejemplo. Siempre seremos el modelo a seguir de nuestros  hijos.

Me encanta el poema de Doroty Law Nolte “Los niños aprenden lo que viven”. Es bastante explícito en este tema:

 

 

Compartimos con ustedes este hermoso poema de Dorothy Law Nolte  en el que nos enseña cómo los niños constantemente están aprendiendo más de lo que ven que de lo que les decimos.

Y tú, ¿qué quieres que tu hijo a aprenda??

 

Si los niños viven con reproches, aprenden a condenar.

Si los niños viven con hostilidad, aprenden a ser agresivos.

Si los niños viven con miedo, aprenden a ser aprensivos.

Si los niños viven con lástima, aprenden a auto-compadecerse.

Si los niños viven con ridículo, aprenden a ser tímidos.

Si los niños viven con celos, aprenden a sentir envidia.

Si los niños viven con vergüenza, aprenden a sentirse culpables.

Si los niños viven con ánimo, aprenden a confiar en sí mismos.

Si los niños viven con tolerancia, aprenden a ser pacientes.

Si los niños viven con elogios, aprenden a apreciar a los demás.

Si los niños viven con aceptación, aprenden a amar.

Si los niños viven con aprobación, aprenden a valorarse.

Si los niños viven con reconocimiento, aprenden que es bueno tener una meta.

Si los niños viven con solidaridad, aprenden a ser generosos.

Si los niños viven con honestidad, aprenden qué es la verdad.

Si los niños viven con ecuanimidad, aprenden qué es la justicia.

Si los niños viven con amabilidad y consideración, aprenden a respetar a los demás.

Si los niños viven con seguridad, aprenden a tener fe en sí mismos y en los demás.

Si los niños viven con afecto, aprenden que el mundo es un maravilloso lugar donde vivir.

 

Vídeo sobre el trabajo en equipo

Qué implica querer a nuestros hijos cuando nacen

Como dice Miguel Silveira : durante los primeros años de vida, habrá que conseguir que el niño asocie el hecho de vivir con buenas vibraciones, con buenas impresiones, a pesar de las inevitables frustraciones que deberá afrontar y de los numeroso reveses que habrán de presentársele. Para que asocie emocionalmente la vida con algo positivo, conviene que, ya desde el primer año, le sonriamos mucho cada vez que nos mire, que se acostumbre a ver caras agradables, además de un trato cariñoso. Los bebés acostumbrados a ver caras serias, tristes, deprimidas o crispadas, pueden asociar el vivir con el desencanto, la desilusión, la preocupación, el aburrimiento o el miedo. Al fin y al cabo, la cara de los padres es el filtro a través del que ven las distintas reacciones que se van encontrando.

El cerebro de un ser humano crece en los primeros seis meses de vida el cincuenta por ciento del que será su tamaño total, aumento de volumen y riqueza de conexiones neuronales y circuitos de su sistema nervioso y, por lo tanto, de su capacidad de aprendizaje. Por  eso, habrá que procurar que reciba buenas impresiones desde el principio, pues son determinantes para su desarrollo intelectual y su futuro estado emocional.

Quererlos no significa únicamente, alimentarlos, vestirlos y calzarlos. Implica, además, una aceptación  incondicional de su persona con todas sus cualidades y defectos, y el alejamiento de toda actitud de rechazo. “(…)”

Hay que quererlos y decírselo; manifestarles con gestos y acciones, que los apreciamos aunque nos apetezca que mejoren. Hay que expresarle nuestro amor porque constituye la base principal sobre la que se sustenta su sensación de felicidad, su autovaloración y su confianza en ellos mismos.“(…)”

Los estudios sobre las enormes ventajas de dar el el pecho al niño, se debe no sólo al valor nutritivo de ésta, sino porque al mamar el bebé recibe esa seguridad que da el contacto de piel con piel y cuerpo con cuerpo. Les da sosiego y seguridad. Este puede ser un vehículo de expresión de ternura y cariño. Se les puede coger en el regazo para contarles cuentos o arrullarlos, para jugar o tranquilizarlos. Se les puede invitar a nuestra cama por las mañanas y disfrutar de su compañía y jugar.  ¿Cuántos de nosotros nos acordamos de esos momentos de nuestra infancia, los domingos por la mañana al despertar haber ido  a la cama con nuestros padres y recordarlo con una inmensa felicidad?

 

 

Resumiendo,  hay que procurar abrazar, besar, acariciar mucho a nuestros hijos y decirles “te quiero” con frecuencia, siempre será necesario, pero imprescindible en la infancia.

Amar a nuestros hijos es aceptarles tal y como son

 

Amar a nuestros hijos es aceptarles tal y como son y expresarles nuestro amor con afecto,  sonrisas y abrazos; incluso cuando tengamos que reñirles o poner límites a sus actuaciones, siempre hemos de expresarles nuestro amor. De esta forma aprenderán que hablarles con cariño, no significa que se les mime o se les consienta, sino que es la forma de tratar a las personas, incluso cuando haya algún problema. De esta forma  iremos  ganando el respeto y la autoridad  que nos hará falta cuando vayan creciendo.

 

Cuando aceptamos a nuestros hijos incondicionalmente, dejamos al lado nuestro posible deseo de cambiar su yo interior y les amamos por ser quienes son. Esta aceptación supone no proyectar en ellos nuestros deseos y permitir que sean ellos quienes hagan realidad los suyos propios.

La madre cuya hija prefiere leer en lugar de ser bailarina y el padre cuyo hijo decide estudiar farmacia en lugar de ser una estrella del baloncesto, se enfrentan a un dilema: ¿Qué es más importante, abandonar la posibilidad de materializar nuestros sueños a través de nuestros hijos o proporcionarles el apoyo emocional y la aceptación necesarias para que sean ellos quienes actualicen los suyos? La respuesta es obvia: si permitimos que nuestros hijos amplíen sus horizontes, también ampliaremos los nuestros. A algunos padres les preocupa que al aceptarlos incondicionalmente, sus hijos/as reaccionen pasivamente y no se esfuercen para mejorar. En este sentido tienen razón: los niños tienen que luchar por conseguir sus objetivos, y a veces es necesaria cierta autoridad que les guíe y oriente.

 

No obstante, aceptar a nuestros hijos no significa tolerar comportamientos incorrectos o irresponsables. Establecer y mantener reglas y límites o no aceptar ciertas conductas, no significa que no amemos a nuestros hijos;  éstas son necesarias como dije anteriormente.

 

Personalmente, como experiencia os diré, que he intentado aprovechar todo el tiempo posible para estar con mis hijas. Desde el momento que decidimos  que queríamos ser padres  nuestros objetivos cambiaron por completo, lo primero sería  la familia y todo lo demás sería igual de importante pero  pasaba a segundo plano.

 

Compartir  toda nuestra vida  con ellas en la primera infancia era lo primordial. Mi trabajo en la guardería lo permitió, el padre adaptó sus horarios para estar más tiempo en casa. A veces tienes que decir “no” a reuniones de compañeros, amigos, viajes.  Pero éramos conscientes de nuestras prioridades. El tiempo libre era para ellas. Hemos compartido viajes, fines de semanas, cine, paseos conociendo nuestra preciosa ciudad, y nunca nos hemos sentido atados a esta situación; muy al contrario nos encantaba hacer planes juntos. Nuestras hijas nunca han sido un estorbo para nosotros. Ahora ellas ya adultas muchas veces son las que hacen los planes para estar con nosotros y seguir compartiendo  “La vida”.

 

Los hijos tienen que ser queridos antes de que nazcan. Dicen que cada decisión es una elección y por tanto una renuncia. No estoy de acuerdo, una decisión cambia en ciertos momentos  experiencias en la vida, pero son sustituidas por otras, que te hacen crecer igualmente como persona. No es preciso renunciar a nada, quizás modificar horarios y hábitos compatibles con esta nueva vida. Cuando tomamos la elección de tener un hijo/a se puede disfrutar de la vida con la misma intensidad  y abrir un  abanico de experiencias tan amplio como nunca habríamos soñado. Problemas tendremos, también los tenemos en nuestro trabajo y con amigos pero no renunciamos a ellos.

 

 

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TIEMPO para nuestras Niñas y nuestros Niños

Vídeo

Ahora o nunca como dice la psicóloga Laura Gutman:

Los niños pasan muchas horas en ausencia de sus padres. Suelen ser cuidados o atendidos por otras personas, como los maestras y maestros. Las cosas están organizadas para que ellos se acostumbren a vivir sin su presencia.

Pero cuando esos niños se asomen a la pubertad y los padres y madres estemos ansiosos por compartir experiencias con ellos, ya no nos escucharán. No se sentirán cómodos con nuestra presencia. Y será porque no hemos trabajado la costumbre de estar juntos.

 

 

Escucho diariamente muchas lamentaciones de los más pequeños con respecto a este tema. He llegado a la conclusión que la responsabilidad que asumimos con la

familia leyendo cuento 2 maternidad y la paternidad  conlleva  tener tiempo para nuestros bebés en la medida que lo necesiten los primeros años de su vida. Este Tiempo es vital en las primera infancia. Su “mochila personal y social” se formará con estas experiencias vividas en el seno de la familia. Indispensable para su etapa escolar. Hoy en día por la falta de conciliación familiar, escuchamos mucho hablar  de calidad  en lugar de cantidad. No comparto esta opinión. L@s niñ@s en la primera infancia no son capaces de entender esta disyuntiva. Te necesitan y esperan que sus papás y mamás siempre estén allí, donde ell@s les necesitan.  Necesitan enseñarte todo lo que ven, lo que hacen, lo que les sorprende, lo que es nuevo, lo que les digusta y lo que les alegra. Necesitan que les miremos, que les consolemos, que veamos los cuentos y las “pelis”juntos, que comamos con ell@s e incluso que nos aburramos juntos para descubrir nuevos juegos y actividades. Así se consigue el apego. 

En entradas sucesivas veréis la importancia de estas actividades junto a los progenitores. La observación  lleva a la curiosidad, la curiosidad es interés y motivación. Y la motivación es la base del aprendizaje  junto a la emoción. Serán pilares muy importantes en su etapa escolar.

 

 

 

Disfrutemos de la compañía de nuestros hijos mientras son pequeños, pues el tiempo pasa deprisa y no vuelve atrás

 

Este es un artículo que me interesó mucho de Laura Gutman sobre el  “Tiempo para los niños”

Quienes  tenemos hijos mayores sabemos que los años pasaron en un abrir y cerrar de ojos. La época en que los niños eran pequeños aparece como un instante fugaz. Disfrutemos de las cosas sencillas mientras los niños sean pequeños. Ellos ríen a carcajadas cuando sienten el viento en el rostro, viven un drama ante la presencia de un mosquito, se asustan por la intensidad de una tormenta y piden nuestra presencia cuando las noches aparecen sin luna ni estrellas. Sin embargo, con frecuencia nos dejamos inundar por los problemas cotidianos, la necesidad de ganar dinero, las relaciones familiares o conflictivas o la rutina doméstica. Entonces nos perdemos el goce de vivir momentos alegres, espontáneos  y llenos de sabiduría que todo niño guarda en su interior. Las madres y los padres tenemos la oportunidad de compartir momentos cargados de dulzura por el solo hecho de convivir con niños pequeños.

 

 

Si pudiéramos dar  prioridad a actividades  como leer un cuento por la noche, pintar las paredes de la casa con su ayuda, cocinar un pastel entre todos o dormirnos abrazados viendo una película; sabríamos que lavar la ropa hoy o mañana u ordenar el cuarto inmediatamente es necesario pero “No Fundamental”. En cambio, los momentos de encuentro sinceros con los niños, les cambia a ellos el futuro, y a nosotros nos cambia nuestro pasado.

 

 

Nuestros hijos e hijas, son unos grandes imitadores de sus mamás y papás. Una gran cualidad que desperdiciamos con tesón. Observan siempre lo que hacemos, nunca o casi nunca lo que les decimos, y lo interiorizan sin querer. Si no tenemos tiempo para dialogar con ellos y ellas, compartir sentimientos, disfrutar de la vida juntos; sin móviles, ordenadores, televisión o cualquier nueva tecnología ¿Qué harán ellos el día de mañana? ¿Cómo aprenderán ese hábito de disfrutar del tiempo con los que amas?

 

Sería bastante positivo aprender a estar juntos  sin tener la distracción de los dispositivos tecnológicos que nos incapacitan para hacer introspección y  valorar nuestras emociones y sentimientos. Nosotros tenemos la responsabilidad de cambiar  nuestros hábitos por otros que ayuden a nuestros hijos y a nuestras hijas a saber administrar el tiempo que dedican a ellas,  y  desarrollar  otros tipos de aprendizajes.

 

 

A veces siento una gran  frustración  cuando observo  numerosas familias comiendo y cada uno con  su móvil sin prestarse atención. Los padres, madres, abuelos, abuelas o educadores tenemos que utilizar el arte de la conversación y el diálogo. Conseguir que se desahoguen y nos cuenten sus experiencias y sentimientos diarios. Como si fuera una conversación entre amigos, sin juzgar, sin dar sermones. Únicamente escuchando atentamente. Y cuando llegue el momento oportuno ser narradores de  nuestras vidas. Relacionándolo con los temas que nos han propuesto. Siempre desde la sinceridad nunca  ocultando las cosas negativas que nos ocurrieron en la misma edad y ofreciendo las soluciones que nos ayudaron a solventarlo. Tenemos que ser cómplices de su vida interior. Si hubiera que corregir algún comportamiento no adecuado, lo justificaremos siempre en primera persona, como si nos hubiera ocurrido lo mismo a nosotros. De esta forma nos escucharán con más facilidad. Pensemos  que tendrán que equivocarse muchas veces para aprender.  Nuestra labor será vigilar desde la distancia según sus edades.

 

 

No tiene sentido planificar de antemano el tiempo que dedicamos a nuestros hijos. Lo realmente importante es tratar de disfrutar constructiva y positivamente cada momento que pasemos con ellos.Tenemos que ser honestos con nosotros mismos a la hora de tomar decisiones. Cuando en un momento por autoconvencernos, pensamos: “Dadas las circunstancias, trabajaré las horas que sean necesarias y una vez alcanzados los objetivos ya pasaré más tiempo con mi familia”, podemos engañarnos a nosotros mismos pero no a nuestros hijos. No cabe duda de que ellos crecerán con o sin nosotros y cuando por fin tengamos tiempo para estar con ellos, quizás ya no nos necesiten.

 

Seamos realistas, nuestro tiempo y energía son limitados. En tanto que padres/madres tenemos que revalorizar nuestras prioridades, actividades y responsabilidades en relación directa al desarrollo gradual de nuestros hijos.

Compartir nuestro tiempo con ellos, significa ser flexibles y adaptarnos a la evolución de sus necesidades. En definitiva, tenemos que ser testigos de los cambios vitales que nuestros hijos experimentan y estar siempre a su disposición.

 

Hacer una mención a los horarios de l@s niñ@s, aunque ya dedicaré una entrada a este tema. L@s niñ@s no descansan lo suficiente. Viven con los horarios de los adultos y además tienen que ir a ludotecas, aulas matinales, extraescolares… jornadas que no se pueden soportar en la infancia. Salidas de noche o de madrugada los fines de semana. A veces  se duermen en su cochecito, en bares, locales de copas, incluso conciertos, soportando muchos más decibelios de lo que debieran.

¿ Es necesario tener a los niños en estos lugares? ¿ No podemos adaptarnos por unos años a sus horarios?

 

 

“Disfrutar del resplandor de nuestros hijos

 

Al igual que nuestros hijos, hijas, aprenden continuamente de  nosotros, también nosotros debemos aprender de ellos. Tras una jornada agotadora, el único deseo de unos padres era regresar a casa y meter a sus hijos, de siete y ocho años, en la cama. Como era habitual, ninguno de los dos quería llegar pronto y mucho menos irse a dormir. Mientras regresaban, el más pequeño preguntó: ¿Podemos mirar las estrellas un rato?

Ante la petición del niño, los padres se detuvieron. A decir verdad, podían haberle dicho: No busques más excusas para perder tiempo. Es muy tarde y ya es hora de irse a la cama. Sin embargo no lo hicieron. Aquella noche decidieron contemplar durante un cuarto de hora el cielo estrellado y el resplandor de los rostros de sus hijos”

 

 

Contemplar las estrellas es muy distinto a mirar las estrellas. Los adultos suelen mirar sin ver y decidir de inmediato lo que se debe hacer. Los niños contemplan las estrellas con curiosidad y admiración. Dejar que nuestros hijos nos enseñen a  contemplar el mundo con su inocencia y pureza consolida dinámicamente la vida familiar 

 

A veces, me quedo observando a niños y niñas que se encuentran en los centros comerciales con sus mamás y papás comprando y comprando, toda una tarde. Sin luz solar, rodeados de productos que incitan al consumo, incluso los fines de semana ¿Habéis sumado las horas que los niños pueden pasar en estos centros al mes? Como respuesta al aburrimiento, los niños y niñas por imitación van aprendiendo a ser consumistas. Para que tengan paciencia  porque se aburren y protestan, les chantajeamos comprando chuches, juguetes o comida fast food.

 

Tenemos que comprender que esta sociedad  consumista y neoliberal, le ha dado un  valor comercial al espacio, todo está pensado para consumir, como explica Francesco Tonucci en su libro “La ciudad de los niños” y  nosotros debemos pasar el menor tiempo posible en estos centros con ellos.

 

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¿Cómo adaptamos los horarios de trabajo con los horarios de los niños para poder hacer las compras?

La verdad es bastante complicado. Tenemos que planificar  los horarios con antelación. Intentar turnarse papá y mamá para que ell@s no tengan que acompañarnos. Quedándose  fuera con ell@s paseando. Yo lo hacía así, y la verdad que cuando te acostumbras vas a comprar rápido, exclusivamente lo que necesitas.

 

 

Sería bueno no utilizar los centros comerciales como refugio de los días que no sabemos que hacer.  Bien porque está lloviendo, porque son las rebajas,  las navidades, los cumples, el final del curso,  el verano… cuando tenemos niñ@s pequeñ@s nuestra vida no puede girar entorno a un centro comercial. No es didáctico para ell@s.

Tengo una máxima en mi casa “consumimos para vivir, pero no vivimos para consumir cada día más”. Me ha funcionado bastante bien incluso en la adolescencia. Época ésta, donde la propaganda les inunda, donde es difícil no caer en la tentación de este consumismo. En una edad donde se revaloriza ante todo lo estético y lo material. La adolescencia  puede ser menos dificultosa, si desde pequeñ@s les hemos educado  con inteligencia  emocional, en valores. En esta difícil etapa serán necesarios unos cimientos  sólidos, adquiridos en la etapa infantil  y en la preadolescencia.

 

Disfrutar de nuestro tiempo juntos

 

 

Cuando dedicamos nuestro tiempo a nuestr@s  hij@s, nos entregaremos sinceramente. De lo contrario les transmitiremos un mensaje cargado de resentimiento e impaciencia en lugar de generosidad.  Sería bueno compartir ese tiempo despreocupados, alegres y felices.  No pensando en lo que queda por hacer. Demostremos que nos importan y deseamos estar con ellos. Escenas en los parques que veo constantemente me dejan perpleja. Mamás y papás con sus niñ@s  hablando con adultos o con el teléfono sin prestarles atención. Sin dialogar, ni compartir experiencias. Se les ve acompañados pero muy “solitos” ¡¡¡Ya irán aprendiendo cuando sean más mayores que no podemos dedicar todo nuestro tiempo a atender sus necesidades!!!  Pero en estas primeras edades nos necesitan muchísimo. Al fin y al cabo:

 

¡¡¡Qué hay más importante que nuestros hijos!!!

 

Particularmente, así lo intentamos. Tiempo para hablar, escuchar, compartir, ver películas en casa o en el cine, disfrutar de los viajes juntos…Hemos procurado siempre comer con ellas, por lo menos uno de los dos. Aprovechando esos momentos  para dialogar sobre sus preocupaciones en el cole,  de sus relaciones con amig@s y de sus sentimientos . En el Instituto escuché una de las frases más bellas que me han dicho como mamá. Una de sus “profe” me dijo: “Os felicito porque se nota el tiempo que habéis invertido en ellas”. Sentí tal emoción y alegría que no podría describirlo. Nuestro objetivo como padres fue que consiguieran ser buenas personas y que lucharan por lograr sus sueños.  Intentamos enseñarles a gestionar sus emociones, a que tuvieran  valores, que fueran buenas compañeras, tolerantes y respetasen a  sus profesor@s. Que no fueran  prepotentes si obtenían una calificación muy buena y a sobreponerse si ésta era negativa. La vida está llena de frustraciones, hay que superarlas y aprender de ellas. Y sobre todo a tener ilusión por todo lo que hacían. No fue fácil, pero muy gratificante en todos los aspectos.

 

 

Y como reflexión la importancia del juego, como medio de interacción, desarrollo personal, desarrollo creativo, desarrollo emocional, desarrollo afectivo y desarrollo cognitivo. Si ésto, se lleva a cabo en el ámbito familiar, conseguiremos un desarrollo integral del niño o de la niña. Dedicaré una entrada a la importancia del juego.

 

 

Un besazo para todos y todas.
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INTRODUCCIÓN

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Inauguro este blog  con la ilusión de compartir experiencias, artículos, reflexiones y estudios sobre Educación. Nace, como intento de poner un  granito de arena  en este mundo fascinante. Es necesario un cambio profundo en el  paradigma educativo. Una Renovación total del concepto de Enseñanza y de organización de ésta.  Nuestros hijos y nuestras hijas, se están alejando de los modelos exitosos de Europa. Nuestra enseñanza se quedará obsoleta si no se ponen los medios humanos y económicos necesarios. 

 

Me gustaría  también aportar inclusión y diversificación en las entradas dando  visibilidad e intentando eliminar esteriotipos de algunos colectivos. 

 

Escuchemos a los grandes expertos de Educación. Se necesita una escuela abierta a la vida, donde el factor humano prime antes que el académico. Donde la escuela sea capaz de estimular la Curiosidad  y la Creatividad. Donde se desarrollen los talentos de los alumnos y las alumnas con Inteligencia Emocional y finalmente donde las ideas se puedan transformar en acciones (COMPETENCIAS). 

 

En el siglo XXI  Competencias como el pensamiento crítico, capacidades comunicativas y capacidades colaborativas se hacen indispensables.

 

 

Una de mis frases favoritas: “Sólo se aprende lo que se ama” Francisco Mora (Neurociéntifico)

 

El gran descubrimiento para la Enseñanza fue la Teoría de las Inteligencias Múltiples. Ideada por el psicólogo estadounidense Howard Gardner.  Aplicarlo en el proceso enseñanza-aprendizaje es vital. Gracias a este descubrimiento sabemos  “QUE NO TODOS  APRENDEMOS DE LA MISMA MANERA”  y es  muy necesario   incorporarlo a los contenidos curriculares si queremos una transformación de la Educación. 

 

 

A veces compartiré situaciones personales  porque sé como madre, que los problemas cotidianos y aquellas situaciones  que parecen sencillas de resolver  sin embargo nos han dado muchos “dolores de cabeza” y a veces han sido de gran trascendencia en nuestras vidas y en la de nuestr@s hij@s . Ser papá y mamá es muy difícil  pero lo  más gratificante que existe.  Intentemos  ser testigos de sus cambios vitales y disfrutar cada uno de ellos. Tienen que percibir  que estamos siempre ahí, como acompañantes de sus aprendizajes. Siempre con respeto, amor y aceptándoles  tal y como son.

Dedicaré entradas a  la investigación y la innovación en la enseñanza.  Compartiré con vosotr@s  investigaciones actuales,  nuevos modelos  Educativos,  artículos científicos y neurociéntificos;  noticias,  estadísticas, libros, vídeos, películas…  para  reflexionar y extraer conclusiones.

Me voy a centrar más en la etapa de infantil, primaria y  E.S.O.  Intentaré justificar los comentarios sobre los temas desde dos puntos de vista: como madre y como maestra -logopeda.

 

 

 

Una frase que me encanta sobre  la definición de educar es :

“EDUCAR NO ES HACER QUE UN NIÑO APRENDA ALGO  QUE  NO SABIA, SINO HACER DE ÉL, ALGUIEN QUE NO EXISTÍA”  de John Ruskin.

 

Quiero hacer alusión en esta introducción a un libro que me cautivó  cuando lo leí, “Padres Brillantes, Maestros Fascinantes” de Augusto Cury. 

 Hay un mundo por descubrir dentro de cada niño. Quien no logra descubrirlo es porque está encarcelado en su propio mundo.

Nuestra generación quiso dar lo mejor a niños y jóvenes. Tuvimos grandes sueños para ellos. Buscamos ofrecerles los mejores juguetes, ropa, paseos y escuelas”(…)”

Colocamos un televisor en el salón. Algunos padres con más recursos pusieron un televisor y un ordenador en la habitación de cada hijo. Otros colmaron a sus hijos de actividades, matriculándolos en cursos de inglés, informática, música “(…)”

 Todas eran excelentes intenciones, sólo que algunos no sabían que los niños NECESITAN TENER INFANCIA, HAN DE INVENTAR, CORRER RIESGOS, FRUSTRARSE, TENER TIEMPO PARA JUGAR  Y MARAVILLARSE CON LA VIDA”(…)”

No comprendieron que la televisión, los juguetes fabricados, Internet y el exceso de actividades, obstaculizan la infancia de los hijos.

Creamos un mundo artificial para los niños y pagamos un precio carísimo. Hemos provocado serias consecuencias en el terreno de la emoción en el anfiteatro de los pensamientos y en el territorio de la memoria.

Estamos obstruyendo la inteligencia de los niños y adolesescentes.

Esperábamos que en el siglo XXI los jóvenes fueran solidarios, emprendedores y que amaran el arte de pensar. Pero muchos viven alienados, no piensan en el futuro, no tienen ni proyectos vitales.

Imaginábamos que, por el hecho de aprender idiomas en la escuela y convivir apretados en ascensores, en el trabajo y en los clubs, la soledad desaparecería. Pero algunas personas no aprendieron a hablar de sí mismas, tienen miedo a exponerse, viven encerradas en su propio mundo. Padres e hijos viven distantes, rara vez lloran juntos y comentan sus sueños, alegrías y frustraciones.  Los niños aprenden a lidiar con hechos lógicos, pero no saben hacerlo con fracasos y errores. Aprenden a resolver problemas matemáticos, pero  no saben resolver sus conflictos existenciales “(…)” Se les educa sólo para el éxito. Vivir sin problemas es imposible “(…)” Nuestra generación creó información como ninguna otra, pero no  sabemos qué hacer con ella. Rara vez utilizamos esa  información para mejorar nuestra calidad de vida “(…)” Nos hemos vuelto máquinas de trabajar y estamos transformando a nuestros niños en máquinas de aprender. “

niño cosas pequeñas

 

En un mundo donde  el tiempo es crucial. Intentamos aprovecharlo al máximo y  hacerlo rentable.

¿Cuánto de ese tiempo dedicamos a nuestros hijos, sin prisas, ni gritos, ni agobios?

 

 

 

Nuestr@s hij@s, pueden que no sean felices con tanta celeridad en sus vidas. Quizás buscar ese tiempo que no tenemos y  compartir  nuestras experiencias y vivencias con ell@s , sería nuestra mejor inversión . Hace poco leí una encuesta a escolares, donde se les preguntaba que pedirían a sus papás y mamás, que era lo que más les gustaría. La respuesta fue sorprendente, la mayoría no pidió juguetes, ni viajes, ni regalos. Esta encuesta reveló que los que más deseaban los niños era  una cosa intangible: tiempo de sus papás y mamás. Que gran revelación.

 

 

Tiempo, en una sociedad que vive siempre corriendo, con horarios que no son flexibles, donde no se cuida la conciliación  familiar, donde sólo se busca la rentabilidad  ¿Qué espacio nos queda para dedicar  a nuestros hijos?  Vivimos en una vorágine, en un círculo cerrado, trabajamos para darles a nuestros hijos lo mejor, para que no les falte de nada y sin embargo ellos, echan en falta sólo el tiempo de sus padres. Los problemas están aumentando por momentos, nunca ha existido un fracaso escolar tan alto, y una crisis educativa tan enorme. Nunca estuvieron las madres y padres más preocupados por la enseñanza de sus hijos y nunca estuvieron  más predispuestos a colaborar. Entonces ¿Qué está ocurriendo en la sociedad actual? Vamos a intentar desgranar todos los problemas e  intentar reflexionar sobre las posibles soluciones.  Este sera el objetivo de mi blog.

 

 

Hoy sugiero como tema de reflexión , el tiempo, este tiempo del que hemos estado hablando. Como dice el escritor Jose Luis Sampedro,” el tiempo no es oro, el tiempo es para Vivir” y  yo me pregunto:  ¿Hemos perdido calidad de vida en esta sociedad consumista y los primeros damnificados son nuestros hijos?

 

 

Para finalizar esta introducción, desearía hacer un homenaje a todos los padres, madres, abuelos, abuelas  y educadores que tienen en sus manos uno de los bienes más preciados, la educación de nuestr@s niñ@s y adolescentes, futura juventud  en la que confiamos plenamente. Una de las mejores generaciones, en todos los ámbitos.

 

 

Como maestra, mi homenaje particular a tod@s l@s maestr@s  y en especial  l@s de infantil que viven y disfrutan  su trabajo con un entusiasmo arrollador,  porque es uno de los más gratificantes que existe.

Como he explicado, el objetivo de mi blog es proporcionar información y materiales educativos. Si hubiera algún contenido que pudiera tener derecho de autor, pido me sea comunicado a través de mi correo electrónico y será retirado de inmediato. Gracias

 

 

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