INCERTIDUMBRE ANTE LA VUELTA AL COLE

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“El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona”.
Aristótoteles.

Queridos amig@s,  deseo que os encontréis bien. La Nueva Normalidad nos está conduciendo por un mundo de emociones muy contradictorias. Nuestra vida se ha transformado de forma radical y aunque luchamos por reencontrar las actividades anteriores a la pandemia, parece que esto no sucede.

En primer lugar mi homenaje a todos los maestros, maestras y a  todos los docentes. Sé que la incertidumbre existente va a ser un factor complicado de gestionar. Mucha Suerte, seguro que lo vais a hacer lo mejor posible. Difícil situación. “Pero las grandes batallas son para los grandes guerreros”. 

“El bolsillo de un docente es ilimitado para poder encontrar en él todo aquello que haga del proceso de enseñanza-aprendizaje la mayor profesión del mundo, sin permitirse perder nunca la magia, la sonrisa, el sentido del humor, el respeto por las personas y sus individualidades, el TODO”.

Corrimos mucho por volver a vivir intensamente. Pero este odioso virus no entiende de convivencia ni de lo social. Es implacable.

Lo hicimos fenomenal en el confinamiento. Recuperamos la vida Slow, de lo lento, de la contemplación, de la observación, de la tranquilidad para hacer las cosas que nos gustaba y nunca podíamos hacer. Aunque no eramos libres del todo, nuestra vida gracias a las nuevas tecnologías nos acercaba a todo aquello que necesitábamos. Eramos solidarios, empáticos, cariñosos. No teníamos prisa por vivir las sensaciones. Aunque es verdad que teníamos MIEDO, miedo en grupo y por ello nos consolábamos, nos entendíamos, teníamos tiempo para compartir sentimientos…yo recuerdo que se me saltaron las lágrimas la primera que fui este verano a la playa.  Fue la puesta de Sol más bella que había visto nunca.

La adaptación del ser humano es impresionante. Pero tened en cuenta, como a mí me enseñaron y yo intenté enseñar a mis hijas, que la vida se toma a sorbos,  porque sino puede ser que te atragantes y la vida te ahogue.

Entonces ¿QUÉ HA OCURRIDO?

La verdad no lo sé. Se culpa a los jóvenes por no tomar medidas de protección. Se culpa a las reuniones familiares, a las personas que han ido a los bares, restaurantes, playas, hoteles…

En broma les decía a mis amigos que éramos ahora como los protagonistas de la Novela juvenil ” Divergente” de Verónica Roth. edit. Molino (2011).

En el Chicago distópico de Beatrice Prior, la sociedad está dividida en cinco facciones, cada una de ellas dedicada a cultivar una virtud concreta: Verdad (los sinceros), Abnegación (los altruistas), Osadía (los valientes), Cordialidad (los pacíficos) y Erudición (los inteligentes). En una ceremonia anual, todos los chicos de dieciséis años deben decidir a qué facción dedicarán el resto de sus vidas. Beatrice tiene que elegir entre quedarse con su familia… y ser quien realmente es, no puede tener ambas cosas. Así que toma una decisión que sorprenderá a todo el mundo, incluida ella.

Nuestra forma de actuar ante esta nueva situación, nos ha clasificado en grupos muy diferentes.  Unos son más precavidos y han decidido protegerse. Otros han decidido que ha que vivir a tope por lo que pueda suceder. Grupos que necesitan estar muy en contacto con sus amig@s o familiares. Hay quien ha anulado celebraciones y quienes han decidido hacerlas, en fin  grupos divergentes.

El nuevo rebrote que ha surgido, nos ha demostrado que NO estábamos preparados para tomar decisiones de autorresponsabilidad. Como he escrito en entradas anteriores.

Podíamos haber retomado las actividades de forma gradual y con precauciones, lentamente, asumiendo un proceso que no estaba terminado, pero la dictadura existente hoy en día que nos provoca  vivir a tope y aprovechar cada día como si fuera el último, nos ha llevado de nuevo a una situación complicada.

Ser responsable es: saber decidir y elegir, asumiendo las consiguientes consecuencias que nos puede acarrear esa decisión.

La sociedad, familia y  centros docentes no suelen explicar a nuestr@s  jóvenes, las consecuencias que provocan sus actos y como deben asumir  sus decisiones.  Sobre todo a tener un Pensamiento crítico.

Escuchaban  sin cesar que la economía tenía que activarse. Las fechas de conciertos, actos, fiestas se exponían de manera pública en todos los medios de comunicación. Pues eso hicieron: activaron la economía junto a tod@s que tenían que correr y  vivir lo que no habían vivido esos meses de confinamiento. Las autoridades exclusivamente apelaron a la responsabilidad personal.

Como experiencia personal os diré que llevo muchísimos  años escuchando a papás y mamás sobre un problema recurrente en enseñanza: la falta de responsabilidad de sus hijos.  Pero la responsabilidad se enseña en el hogar y desde pequeñitos. Os podría contar cientos de anécdotas  al respecto. Sin querer alargar mucho esta introducción os diré que hay niñ@s que llegan a la ESO y todavía les siguen preparando los papás y mamás la mochila y la merienda.

Creo que ahora no sería justo  culpabilizar sólo a los jóvenes de la situación que hemos vuelto a tener. Eso sería lo fácil y no sería justo.

Como argumento a esta falta de responsabilidad generalizada, os relato parte de una capitulo de Mar Romera en su pedagógico libro:

“La familia, la primera escuela de las emociones”:

“Nelson Mandela explicó el significado de una palabra Ubuntu. Es una actitud mental prevaleciente entre los nativos del extremo Sur de África, que surge del dicho popular “umuntu, nigumuntu,nagamuntu”, que en zulú significa”una persona es una persona a causa de los demás”

Ubuntu es una regla ética sudafricana enfocada en la lealtad de las personas y las relaciones entre éstas. Ubuntu es visto como un concepto africano tradicional. Una persona con ubuntu es abierta y está disponible para los demás, no se siente amenazada cuando otros son capaces y son buenos en algo, porque está segura de sí misma, ya que sabe que pertenece a una gran totalidad, que se decrece cuando otras personas son humilladas o menospreciadas, cuando otros son torturados u oprimidos.

“Un antropólogo propuso un juego a los niñ@s de una tribu africana. Puso una canasta llena de frutas cerca de un árbol y les dijo a los pequeñ@s que aquel que llegara el primero  ganaría todas las frutas. Cuando dio la señal `para que corrieran, todos los niños se tomaron de las manos y corrieron juntos, y después se sentaron juntos a disfrutar del premio. Cuando él les preguntó por qué habían corrido así, si uno solo podía ganar todas las frutas, le respondieron:

_UBUNTU, ¿cómo uno de nosotros podría estar feliz si todos los demás están tristes?

_UBUNTU: “Yo soy porque nosotros somos”

BELLA ÉTICA AFRICANA.

Tenemos que aprender a educar en comunidad. Hemos fallado, no educamos para protegernos a la vez que protegemos a los demás. La individualidad en nuestro comportamiento es muy contraria a los que nos pedían las autoridades.

Podíamos haber leído a los grandes pensadores sobre las gestiones de pandemias en la antigüedad, a los filósofos para saber como asimilar el nuevo aprendizaje, a los antropólogos que han investigado en los grupos humanos  y sobre todo a nuestros padres, madres, abuelos y abuelas para aprender de su experiencia. Hubieran sido los mejores “manuales de vida”

En mis primeros años de Jardín de Infancia, yo era muy joven y aprendí lo que era responsabilidad a marchas forzadas, como dicen ahora  “sí o sí”. Se viven situaciones de infarto.

Experiencia de valor incalculable  que me ha ayudado siempre en lo laboral y en lo personal.  No lo aprendí de los libros, ni en los estudios específicos, fue gracias a que se activó de forma inesperada “el sentido común” que tod@s llevamos dentro. Desde entonces, cuando veo a un niñ@ en la calle sin la mano de sus papás, les sigo inconscientemente su deambular. Tics que se quedan de por vida. Los niños y la niñas son imprevisibles: rápid@s,  audaces y curios@s,  una mezcla difícil de gestionar. Una persona sin responsabilidad nunca podrá tomar decisiones adecuadas.

Trabajo difícil el del docente en nuestra época, aunque  la Vocación y “el estar enamorad@ de tu  trabajo”, consigue que cada día sea una experiencia maravillosa.

¿Sabéis por qué?

Porque los niñ@s te escuchan atentamente  cuando les tratas con cariño y les  potencias sus habilidades. Están ávidos de nuevas experiencias. Necesitan ser escuchados y compartir tiempo con sus sus papás, mamás y maestr@s, sin reloj. Tienen  mucha necesidad de ser escuchados.

En ese descubrimiento diario, ell@s aprenden a respetar a su “seño”, o profe y a sus compañer@s.  Y así comienza el apego, indispensable para educar.

Desde la plataforma del apego, todo se puede conseguir.

¿Qué ha fallado entonces?

Yo lo tengo claro, nuestra sociedad no educa en tribu. No existe colaboración entre la FAMILIA, el COLEGIO y  la SOCIEDAD. Cada niñ@ se baja de ese apego en una etapa escolar. Y a veces es muy difícil el retorno. Los grandes especialistas en Educación llevan años avisando. Los países más avanzados en Educación dan máxima importancia  a la colaboración de familia, maestros y sociedad a la hora de educar. Es un engranaje que tiene que funcionar al unísono.

Os dejo con el tema “Madre Tierra” en lenguaje de signos.

Sigo bastantes los comentarios de CÉSAR BONA  sobre educación.  Su opinión es  indispensable en estos momentos. Os dejo con el comentario que ha dejado en su facebok, sobre la situación actual.

“LOS NIÑOS NECESITAN REGRESAR A LAS ESCUELAS”
Están en juego el derecho de niños y niñas a la educación y su derecho a la salud. Por mucho que miremos el mundo desde la adultez, la infancia requiere toda nuestra atención. Nadie duda de que hay que tomar medidas extraordinarias para que ambos derechos se cumplan, y que las administraciones han de dotar a docentes y familias de todos los recursos necesarios para garantizarlo.
No soy experto, pero la lógica me lleva a preguntarme que si en sociedad el máximo de personas que pueden reunirse es 10 y en espacios abiertos preferiblemente ¿qué hace especial a la educación o a los niños para que estén 25 o 30 en un espacio cerrado? Que no se tome en serio la educación de los niños es grave. Que no se tome en serio su salud es imperdonable.
Que tenemos que estar todos unidos ante lo que se avecina, creo que está claro. Que la unión docentes-familias es más importante que nunca, también. Aunque parezca de perogrullo, el interés, el deseo, el fin, el objetivo de cualquier docente es ayudar a las familias a educar a sus hijos. Por eso, titulares como “Los profesores boicotean en Madrid el inicio de curso”, que salió hace uno o dos días, son una vergüenza: es un ataque muy dañino y una muestra de la gran desinformación que existe al hablar de educación y de cómo se pisotea uno de los pilares sobre los que se sustenta la sociedad. Y lo peor, abre grietas donde no debería haberlas, hoy menos que nunca.
Los docentes quieren volver a la escuela, porque saben que su trabajo es fundamental y que cada día que pasa no vuelve, también en educación. Quieren volver, porque saben que la escuela es el lugar en donde todos tienen las mismas oportunidades, donde se puede dibujar un futuro con esperanza. Lo que se pide, de puro sentido común, es que esa vuelta garantice la salud para todos los que componen la comunidad educativa.
Está muy reciente la experiencia que hemos vivido en el mundo educativo en el contexto de la pandemia: equipos directivos, docentes y familias hicieron grandes esfuerzos para mantener la actividad a pesar del caos reinante en todos los estamentos de la sociedad. Con mayor o menor acierto y casi siempre improvisando, cada uno puso de su parte para seguir adelante. He mantenido cientos de conversaciones con docentes que recurrían a soluciones inverosímiles (y de fabricación propia en muchos casos) para tratar de llegar a cada niño; he charlado con familias que tenían que hacer malabares para compaginar situaciones personales con la falta de recursos. Ambos, docentes y familias, desbordados emocional y logísticamente por la situación.
Se alertó de que no podríamos volver a pasar por eso. Pero, curioso mundo este, cuando se toman decisiones sobre educación a quienes menos se escucha es, precisamente, a los que más entienden de ella: docentes, familias, niños y adolescentes. Ahora, meses después, el riesgo de infección es el mismo, y llega el momento de tomar decisiones porque en 15 días millones de niños volverán a las aulas.
A la educación no se le da importancia cuando se trata de tomar decisiones, porque es una inversión a largo plazo, porque los resultados no se ven instantáneamente, aparecen en el futuro. Pero el futuro, hablando de niños y niñas, empieza hoy.
¿Que estamos de acuerdo en que el Ministerio y las Comunidades se reúnen tarde? Sí, sin duda. La infancia no suele ser prioridad en el mundo de la política. Pero como siempre hay que mirar hacia adelante, conviene hacerlo unidos, porque el camino se hace mejor cuando caminamos juntos. Así que si hemos de pedir algo, seamos uno y seamos contundentes, pero siempre con la flexibilidad necesaria que nos permita avanzar en estas circunstancias.
Si no siempre se puede desdoblar el espacio, sí se puede desdoblar el tiempo. Es cierto que ya se barajan diferentes opciones: que vengan en grupos de mañana y tarde, que vengan en días alternos… Lo que sí es fundamental es que haya una inversión urgente, extraordinaria (como lo es la situación): Si hace falta doblar el número de docentes por unos meses, que se doble. Si hace falta más personal de limpieza, más personal de comedor, más auxiliares, la economía debe respaldar a la educación.
El gobierno, o por extensión todas las personas que nos están representando más allá de los colores que vistan, tienen la oportunidad (debería decir la obligación) de demostrar que la educación les importa, que los niños les importan, más allá de los 30 segundos que les dedicaron en el último debate electoral.
Además de inversión, necesitamos protocolos muy claros y comunes, no solo para los centros educativos sino para toda la comunidad, y muy especialmente para las familias: protocolos para prevenir y protocolos en caso de contagio. Necesitamos recursos humanos y materiales. Necesitamos revisar el currículo y quedarnos con lo que sí es esencial e importante para ellos. O establecer un canal de comunicación entre sanitarios y docentes: para saber qué hacer y cómo hacerlo y que nos ayuden de cerca.
Si algo está dejando claro la pandemia es que todo es un ecosistema y un pequeño movimiento en una de sus partes afecta a todo. Cualquier medida, sí o sí, debe ir acompañada de un plan de conciliación familia-escuela. Las familias no pueden quedar desprotegidas en sus trabajos.
He oído esta mañana a Isabel, Directora de una escuela de Castilla-La Mancha: “No podemos fallar en esto”, decía. Estoy con Isabel en el sentimiento que compartimos, porque así sentimos los docentes, pero no podemos echar el peso de toda la responsabilidad en las espaldas de los maestros, porque sabemos muchas cosas, pero para esto necesitamos ayuda.
Y como sé que esto no lo van a leer arriba, al menos dejadme compartir el mensaje que hemos de llevar siempre con nosotros. Dijo Concepción Arenal: “Las fuerzas que se asocian para el bien no se suman, se multiplican”. Más allá de titulares desafortunados o de luchas absurdas, recordad que es juntos como hemos de permanecer.
El objetivo que tenemos es el mismo, y para conseguirlo vamos a dar lo mejor de nosotros.
Rozalén. Los Girasoles (versión lengua de signos)
Estoy totalmente de acuerdo con la exposición de mi admirado César Bona
Con la incertidumbre actual por el aumento de positivos será muy difícil la vuelta a los centros escolares sobretodo en infantil, primaria y ESO. El miedo siempre paraliza, y cuando te encuentras en un lugar que no es tu hogar sientes mucha inseguridad. El proceso de esta forma es muy complicado. Las mascarillas crean un abismo para conseguir el apego y la seguridad de los más pequeñ@s. La socialización no se va a poder realizar. Todas las medidas contra el Covid serán necesarias pero serán medidas antipedagógicas que dificultarán enormemente un entorno efectivo de aprendizaje.
Lo que sí os puedo asegurar que todos los y las maestr@s, harán todo lo que esté en sus manos, para que ese apego se consiga y los niños y niñas sean lo más felices posible. Lo más fácil será acceder a las nuevas tecnologías, para que desde sus casas por la tarde, puedan contactar con sus maestr@s para poder expresar sus sentimientos y dudas sin mascarillas y poder lograr la seguridad necesaria para volver al día siguiente.
La comunicación no verbal, es decir la gestual es mucho mayor que la verbal. Indispensable en Infantil y Primaria en estos momentos. Estoy completamente segura que l@s compañer@s no dudarán ni un momento en completar la necesaria comunicación y poder gestionar las emociones de sus alumnos de esta manera mucho más humana hasta que el cuerpo aguante, porque la ayuda en las aulas no llega.
Me quedo con una entrevista que han realizado en un informativo a una peque de 7 añitos:
     -¿Qué tal el primer día de cole?
     – Muy bien y contenta, pero no puedo respirar y me ahogo. Pero 
        mejor no respirar que morirse.
Y luego se dice que los niñ@s, están perdiendo conocimientos y socialización. Esta niña ha madurado con esta experiencia, más que un año en clase. Es mi humilde opinión.
Os deseo lo mejor a tod@s. Pasaré fichas de Logopedia, por si necesitáis refuerzo. Cualquier consulta será contestada en mi correo que aparece en la Introducción. No os preocupéis por los conocimientos que no adquieran. Este curso, será una experiencia de vida como ninguna. Se madurará bastante y notaréis un cambio muy positivo en su forma de actuar. L@s niñ@s son imprevisibles y en esta dura situación, os darán alegrías insustituibles y una lección a tod@s.
Y para despedirme pedir una solución y conseguir un material homologado que se pueda adaptar a las mascarillas transparentes para el colectivo de sord@s. Ell@s no pueden dejar de comunicarse en una pandemia en el siglo XXI. Eso si sería un retraso social hacia nuestros ciudadanos. Tenemos los mejores ingenieros en la historia de la humanidad, para que este problema se solucione. Pensemos y solucionemos para futuras pandemias. Un beso para todo el colectivo.
UN BESAZO PARA TOD@S.

Acerca de mama enseñame a ser feliz

¡Hola! soy Rebeca Para que me conozcáis un poco, os diré que me encanta admirar la Naturaleza. Adoro el mar, el sonido de las olas me produce muy buenas vibraciones. Me gusta nadar al aire libre y caminar admirando los paisajes. No soy mucho de gimnasios. Me encanta bailar. Es mi asignatura pendiente, siempre me matriculo y nunca acabo los cursos. Y por supuesto adoro mi profesión. Desde pequeñita quería ser maestra. Me encanta vivir con música. En mis ratos libres y cuando cocino, de lo que disfruto enormemente, siempre pongo mis favoritos: Barry White, Bárbara Streisand, Abba, Norah Jones, Pablo Alborán, Alejandro Sanz, Amy Winehouse, Flamenco, Bossa Nova, Música Soul y la música Disco de los ochenta. Por supuesto música clásica y Mozart, indispensable . Disfruto conociendo España. Todas las ciudades y pueblos tienen lugares con encanto. Es precioso recorrer las calles de mi ciudad, descubriendo nuevos lugares. Estoy casada y tengo dos hijas. Actualmente doy clases de refuerzo (siempre individuales) y tengo gabinete de Logopedia. Dirigí una guardería durante 10 años. Soy Maestra de Primaria. Título de Maestra Puericultora. Título de Especialista en Logopedia de la Universidad Politécnica de Madrid. Curso formación 8 horas en "Inteligencia Emocional" impartido por Mar Romera (2016). Taller impartido por Mar Romera 8 horas" Educar con 3Cs: Capacidades, Competencias y Corazón (2017). Formación 15 horas "Respirar para Aprender MINDFULNESS y APRENDIZAJE" (2018). Coaching de Enseñanza. Espero compartir con vosotras y vosotros experiencias, artículos, libros, vídeos, noticias e investigaciones sobre temas educativos de esta nueva generación maravillosa y con tantos valores humanitarios.

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