EDUCAR EN VALORES II. SOLO SE PUEDE ENSEÑAR CON EL EJEMPLO

Estándar

 

En una sociedad carente de valores, la educación  es una labor ardua, quizás parezca que vamos contra corriente. Existen unos nuevos valores  en la sociedad que te intentan marcar un estilo de vida. Pero no está dando resultado.  Tenemos el poder en nuestras manos de poderlo cambiar. Es fácil, sólo tenemos que intentar identificar aquello que “no” nos gusta y mejorarlo . Entonces seremos el modelo a seguir de nuestros hijos.

 

 

 

 

 Solo se puede enseñar a través del ejemplo

 

A veces decimos: “no hagas eso, que está el niño. Pero si a esta edad no se entera de nada. Por él  no te preocupes”. ¿No te preocupes?  Desde su más tierna infancia, los niños aprenden lo que perciben, pues son enormes observadores-imitadores, como dice Carlos Díaz en su libro. “Educar en valores”. Lo que ven, lo hacen o lo quieren; lo que oyen, lo repiten. Gestos, movimientos de las manos, expresión facial, todo lo que proviene del modelo adulto es celosamente copiado.

Los niños que ven a sus mayores sostener la puerta abierta, para que otros entren, dejan pasar primero a los demás, ofrecen ayudan a los necesitados. Los niños que ven, cómo los mayores hacen eso con una sonrisa, están aprendiendo sin palabras.

Esta frase me encanta, encierra tanta sabiduría. Los padres/madres a veces repetimos, gritamos, sermoneamos tantas veces a nuestros hijos/as ; sin darnos cuenta que a veces las palabras no tienen valor para ellos. El porcentaje de tiempo que los niños/as invierten en atendernos es muy pequeño, creo que es un minuto por año de edad.Sin embargo dedicamos todo el tiempo del mundo a querer razonar con ellos . Tan simple como hacer muchas veces lo que queremos que aprendan. Con estos ejemplos lo podemos comprender.

 

” ¡Qué malo eres, Juanito!”  “Siempre te portas mal.” Y Juanito se siente malo. En lugar de evitar su comportamiento, lo hemos potenciado.

¿Por qué no probar con otras frases? “Esta mañana no estas  siendo bueno.” “Ahora te estás portando mal.”

Si un niño vive chantajeado, aprenderá a chantajear.

Para enfurecer al niño, o para divertirse con sus reacciones, jugamos al”ahora no te quiero, ahora sí te quiero”. A  veces  llegamos a la crueldad de llevar las palabras a la práctica con acciones y  gestos.

El niño pequeño no esta capacitado para captar esa ficción, y la toma literalmente; además no posee los mecanismos de un adulto para superar el desafecto. Es un juego atroz para el pequeño.

¿Porqué comienzan los niños a engañar o mentir?

Si le digo al niño “no te preocupes, te compro uno mañana”, o “no llores,  mañana te llevo a tal sitio”, sabiendo que no lo voy a hacer, simplemente por salir del paso, estoy defraudándolo, e irá perdiendo confianza en los mayores en quienes confiaba  a ciegas, hasta el punto de no aceptar las promesas siguientes, aunque se hagan con sinceridad y se piensen cumplir: pueden sonarle a viejas mentiras y, por tanto no las tomará en serio.

No debemos prometer cosas a la ligera, ni dar a un niño/a  una orden o exigencia que no estemos dispuestos a cumplir. Estaríamos enseñándoles a  poder hacer lo  mismo  en el futuro.

Lo mismo ocurre con las mentiras. “Dile que no estoy”, ruega el adulto al niño/a  cuando recibe una llamada de teléfono inoportuna, mientras la pequeña/o  se da cuenta que ese adulto falta a la verdad. “No ví el semáforo”, asegura el conductor al agente de tráfico ante el niño/a  que advierte la mentira. Entonces,  ya está aprendiendo a mentir. No nos disgustemos cuando un día no lejano,  nos lo hagan  a nosotros.

Decimos  que los niños  no tienen que ser egoístas,  que tienen que compartir. Y sin embargo, cuántas  veces les damos el consejo: “no le prestes tu libro,  que se lo compre su padre/madre”. Así  estamos  fomentando el egoísmo infantil,  pues compartir es algo  que a  los pequeños /as  les cuesta mucho. Quizás sea mejor enseñarles a no ser  egoístas, aunque tengamos que  perder un libro. Ya de mayores,  ellos sabrán a quien pueden, o no pueden prestar un libro.

La envidia, es un sentimiento que nos hace mirar con recelo todo cuanto nos rodea. Podemos envidiar a nuestro  vecino porque su césped es más verde que el nuestro, su coche mejor  y su casa imponente  o,  por el contrario, valorar  y disfrutar lo que poseemos  sin sentir ningún tipo  de ambición. Si ésto sucede será porque nos sentimos insatisfechos, nos obsesionamos  comparándonos con los demás y podemos sentir envidia. Nuestros hijos no tardarán en seguir nuestros pasos  y sus vidas estarán teñidas por la envidia y la decepción. Tenemos que conseguir  que nuestras hijas/os, sean felices  con lo que tienen, por poco que sea, en lugar de sentirse infelices por lo que no tienen. Tendremos que conseguir erradicar la frase “lo tuyo es mejor que lo mío”. Aprendiendo a descubrir las diferencias y nunca establecer las odiosas comparaciones, asumiremos las realidades tal y como son y, no dejaremos entrar la envidia. Nuestros hijos aprenderán con estos comportamientos  y viviremos en una mejor atmósfera familiar.

Lo tuyo es mejor que lo mío”

El padre llega a casa con el coche nuevo, lo aparca y lo mira con orgullo. La madre lo mira con satisfacción al comprobar que la carrocería tiene el color deseado, las niñas entusiasmadas, comienzan a gritar. Desde el primer día ,cuidar el nuevo coche es su ilusión . Durante los meses de verano todos ayudan a limpiar el coche, lo tratan con sumo cuidado, incluso no comen dentro para no mancharlo. Están contentísimos con su nuevo coche.

Al llegar el otoño, su vecino se compra también un coche. Cuando el padre comprueba que el modelo es mejor que el suyo, pero más barato, comenta con cierto recelo:

_Quizás debí haber comprado ese modelo. Si hubiera esperado un par de meses…

_No tiene importancia, dice la madre_. Nuestro coche es ideal para nosotros.

Al ver al padre malhumorado cuando conduce, las niñas están desconcertadas ya que no comprenden por qué, de pronto, parece haber perdido interés por su nuevo coche. Aunque desconocen la razón, saben que su padre siente  envidia por el coche de su vecino. Ante la actitud del padre, las niñas pierden el entusiasmo. El coche ha dejado de ser especial y, en consecuencia ya no tienen el menor cuidado con él.

Con su envidia  el padre está trasmitiendo a las niñas un mensaje negativo: el valor de una persona depende de las posesiones materiales.

Tenemos que cambiar los registros. Las comparaciones no siempre generan sentimientos de envidia, también pueden hacer  brotar sentimientos de aprecio y admiración.  Podríamos  llamarlo como”sana envidia”, la que nos hace ponernos las pilas para mejorar Si el padre anterior hubiera reconocido la buena fortuna de su vecino y   que  había hecho un buen negocio, nada le impediría admirarle y disfrutar del suyo. Sus hijas hubieran aprendido un comportamiento positivo en  una situación cotidiana. Y todos serían más felices.

Las comparaciones nunca son buenas. Siempre habrá niños más inteligentes, guapos, altos, con mejores notas…. Pero cada uno de ellos es  único,  irrepetible e insustituible,  con sus virtudes y defectos. Para que no sufran con las “dichosas comparaciones” tenemos que enseñarles a admirar y elogiar cuando ven algo bueno en otro niño/a. Disfrutar de sus propios logros con intensidad, sin compararse con nadie. Disfrutar con sus bienes materiales y no comprar o adquirir cosas porque las tienen otros sino, porque realmente las desean. No dejarse influenciar por las modas o, por las propagandas. Lo que ella/él elige, aunque no esté de moda o no lo tengan sus amigos  será  su elección y por consiguiente buena.

 Las notas, sean mejores o peores, nunca tienen que ser motivo de comparación. Ahora hay una moda, que es: hablar por whatsapp sobre temas del colegio, incluyendo las notas de nuestros hijas /as. Esto nunca se puede hacer, a no ser que consideremos que es bueno bajar la autoestima de nuestros hijos . Las calificaciones son privadas, no le importan a nadie. Exclusivamente a los niños/as, padres/madres y maestros. Nunca hay que dejar que sean motivo de conversación de familia, vecinos, amigos.

Esto me preocupa mucho. Está haciendo verdaderos estragos en las niñas/os. Viven aterrados por las calificaciones. Si son malas, por vergüenza: ¿A quién se lo contará mi madre? No digo padre, porque en estos casos, he comprobado que los padres suelen respetar más la intimidad de las calificaciones. Si son buenas, piensan : ¿ Qué hará mi madre/padre cuando sean más bajas? Como el listón ahora  está más alto, les da miedo en pensar en futuras  notas inferiores.  Consiguientemente, el niño vive siempre con temor a las calificaciones y no piensa en  el verdadero objetivo educativo : aprender.  No tiene un refuerzo positivo que aumente sus ganas de rendir y superarse que es lo  verdaderamente  importante para su desarrollo evolutivo.

Si el niño/a  no enseña su” nueve”, se acostumbrará y tampoco tendrá que enseñar su ” tres”. Y así se sentirá más aliviado. Tendrá su intimidad. Todos tenemos derecho a equivocarnos y poner remedio.

 

De esta forma se irán sintiendo más libres, aceptados y  podrán admirar a los demás  sin el miedo de las dichosas comparaciones. A mí me dio resultado.  Mis hijas nunca  enseñaban las notas, así cuando eran buenas las disfrutaban, incluso evitaban ser tachadas de “empollonas” y  cuando alguna  era negativa, las aceptaban y centraban su energía  para recuperar los conocimientos que les faltaban, sin presión por el entorno.

El tema de las calificaciones será tratado en otra nueva entrada, dada su importancia.

 

Procuremos enseñar con el  EJEMPLO  y sobre todo con  mucha  PACIENCIA. Los niños/as tienen un ritmo diferente  al nuestro.  En ocasiones tendremos que enseñarles a controlar sus inagotables energías y otras,  seremos nosotros los que en efecto tendremos que ralentizar  nuestro ritmo con ellas/os. Lo que hoy se conoce como el movimiento Slow, aplicado a una vida más lenta y de mayor calidad. Por  ejemplo en la alimentación ya no está de moda la idea del fast food.  Ahora se tiende  a  una nueva forma de comer “Slow food”. Lo mismo ocurre con el aprendizaje de los más pequeños. Hoy niños de cinco años ya padecen trastornos estomacales, dolores de cabeza, insomnio, problemas de alimentación etc…Todo ello debido al estrés. Muchos no duermen lo suficiente y, por ello, se muestran nerviosos e impacientes.

Cada vez hay más pruebas de que los niños aprenden mejor cuando lo hacen a un ritmo más lento. Recientemente, Kathy Hirsh-Pasek, profesora de psicología infantil de la Universidad Temple de Filadelfia, hizo una prueba con dos grupos escolares. Observó, que los niños procedentes de un entorno más relajado y lento estaban menos inquietos, más deseosos de aprender y más capacitados para pensar de modo independiente.

 

A veces exigimos ritmos excesivos a nuestros niños/as. LLevan un estilo de vida apresurado y por el proceso de observación-imitación se van convirtiendo en pequeños adultos acelerados.

Muchos adultos caminan deprisa  llevando de la mano a los pequeños ,a los que culpabilizan por su lentitud. ¿No se puede adecuar el paso del adulto al infantil?  Desde luego, el paso infantil no puede igualar al de un adulto.

Cada vez observo más niños en ” cochecitos-jaulas”, así las llamo yo, con más de un año. Se retrasa el aprender a caminar  y el poder explorar y curiosear, innato en el niño pequeño. Las madres/padres tenemos mucha prisa, muchas cosas que hacer y como nos falta tiempo, pues decidimos  tener al bebé, la mayor parte del tiempo, en un sucedáneo de artilugios, creados para el consumismo, no para el desarrollo psicomotor de nuestro bebé:  cochecito, trona para comer, trona para el suelo, silla del coche, parquecito etc…El niño se desarrolla, moviéndose. He oído que ya hay pediatras que no recomiendan algunos modelos de coches-bebés.

¿Cuántos niños juegan en una mantita en el suelo? muy pocos. Esto exige mucha atención y cuidado de los adultos que están a su cargo.

En la playa, piscinas, parques, observo como hay infinidad de bebés que no saben gatear. Intentan ponerse de pie pero no lo consiguen. Si se sientan no saben avanzar. La etapa del gateo se ha pasado por alto. Por este motivo voy a hacer un inciso, para profundizar en este tema.

 

Para demostrar la importancia del gateo, aquí presento brevemente las 8 razones que explica el experto Carlos Gardeta.

 

  1. El gateo conecta los hemisferios cerebrales y crea rutas de información cruciales para la maduración de las diferentes funciones cognitivas.
  2. Desarrolla el patrón cruzado que es la función neurológica que hace posible el desplazamiento corporal en equilibrio del cuerpo humano. Ese movimiento comprende el del eje de las caderas y el de los hombros. Al gatear se tonifican adecuadamente los músculos que más adelante permitirán que el niño mantenga la columna perfectamente recta cuando esté maduro para poder ponerse de pie.
  3. Desarrolla el sistema vestibular y el sistema propioceptivo. Ambos sistemas permiten saber dónde están las partes del cuerpo de uno.
  4. Permite el enfoque de los ojos. Al mirar al suelo para colocar la mano o la rodilla convenientemente, el niño enfoca los dos ojos en un mismo punto a corta distancia. Éste es un estupendo ejercicio muscular para los ojos y es tal su importancia que, según estudios de optómetras, el 98% de los niños con estrabismo no gatearon lo suficiente de pequeños.
  5. El niño siente la tactilidad de la palma que está viendo. Esto tiene una serie de ventajas de manualidad fina que luego influirán en la escritura. Además, al masajear la palma de la mano, ésta envía información al cerebro de dónde está y de las diferentes sensaciones y texturas que siente. También, al gatear el niño apoya su peso en las palmas de las manos y soporta esa tensión en las articulaciones de las muñecas, de los hombros, de la columna vertebral, de los fémures y de las caderas. Así percibe la oposición de la gravedad y aprende a manejarse con ella.
  6. Le ayuda a medir el mundo que le rodea y el niño se adapta al medio. La distancia que hay entre los ojos y la palma de la mano al gatear es una medida fundamental, LA BRAZA, en todas las civilizaciones. Con esa nueva medida corporal el niño mide el mundo circundante, y por eso cuando de mayor volvemos a un lugar de la infancia lo percibimos más pequeño de lo que era, porque entonces la propia medida de la braza era menor.
  7. Ayuda a establecer la futura lateralización del cerebro (cuando uno de los hemisferios se convierte en dominante y el otro en servidor para no tener que operar ambos a la vez).
  8. Ayuda a poder escribir en el futuro. Mediante el gateo se va desarrollando la coordinación cerebral ojo-mano. Cuando el niño gatea se establece entre ambos una distancia similar a la que más adelante habrá entre ojo y mano a la hora de leer y escribir.

 

Por todo esto, y simplemente porque es lo natural: demos a nuestros hijos todas las oportunidades de gatear.

 

“Una buena mantita”en el suelo siempre favorecerá el desarrollo de nuestros bebés; será más positivo que gastarse mucho dinero en innumerables sillas portabebés, que lo único que hacen es estorbar en casa.

Preciso es, recordar la importancia del tiempo dedicado a nuestros hijos, como pudimos apreciar en la primera entrada del blog.  Por consiguiente, tiempo  y paciencia son dos ingredientes que necesitaremos en nuestra labor educativa y  el tercero  enseñar e inculcar los valores positivos a través de nuestro ejemplo.

Para no hacer más larga esta entrada, seguiré con la educación en valores mediante el ejemplo en la próxima entrada, ya que son la esencia de la educación.

Os dejo con un vídeo de dos de mis artistas favoritos. Unas voces inigualables y la letra, una de las más bellas que conozco. Juntos una maravilla.

En mi casa cuando hay un cumpleaños, santo o cualquier cosa que celebrar. Es  nuestra canción.  Perdonarme si me tomo la libertad de dedicármela, ayer fue mi cumpleaños. Y os la dedico a todos los que me seguís en el blog con mucho, mucho cariño.

 

 

 

¡SUSCRÍBETE  A MI BLOG!

 

 

 

 

Anuncios

Acerca de mama enseñame a ser feliz

¡Hola! soy Rebeca Para que me conozcáis un poco, os diré que me encanta admirar la naturaleza. Adoro el mar, el sonido de las olas me produce muy buenas vibraciones. Me gusta nadar al aire libre y caminar admirando los paisajes; como veis no soy mucho de gimnasios. El baile es mi asignatura pendiente, siempre me matriculo y nunca acabo los cursos. Me encanta vivir con música. En mis ratos libres y cuando cocino que me encanta, siempre pongo mis favoritos: Barry White, Bárbara Streisand, Abba, Norah Jones, Pablo Alborán, Alaska, Alejandro Sanz, Bossa nova, Música Soul y la música Disco de los ochenta. Por supuesto música clásica y Mozart, indispensable para estudiar o reflexionar. Disfruto conociendo España, todas las ciudades y pueblos tienen lugares con encanto. Es precioso recorrer las calles de mi ciudad, descubriendo nuevos lugares. Estoy casada y tengo dos hijas Actualmente doy clases de refuerzo (siempre individuales) y tengo gabinete de Logopedia. Dirigí una guardería durante 10 años. Tengo el título de Diplomatura de Magisterio Primaria. Título de Maestra Puericultora. Título de Especialista en Logopedia de la Universidad Politécnica de Madrid. Curso formación en "Inteligencia Emocional" impartido por Mar Romera (2017). Taller impartido por Mar Romera " Educar con 3Cs: Capacidades, Competencias y Corazón". Coaching de Enseñanza. Espero compartir con vosotras y vosotros experiencias, artículos, libros, vídeos, noticias e investigaciones sobre temas educativos de esta nueva generación maravillosa y con tantos valores humanitarios. ¡¡Chapó por ellos!!

Los comentarios están cerrados.