La IMPORTANCIA de los VALORES en la Educación de nuestros hijos. Parte I

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Hemos podido apreciar la importancia de enseñar a gestionar la emoción de nuestros hijos, ya que contribuye a su desarrollo integral y sobre todo a su felicidad. También de la importancia que tenía el tiempo que les dedicamos. De la necesidad de gozar de los pequeños detalles de la vida con nuestros hijos/as, pues bien, intentaremos aprender a gestionar las emociones,  indispensable para una inteligencia emocional y que  no se puede llevar a cabo si la niña/o no tiene inculcados una serie de valores  desde su más tierna infancia. De ahí, la importancia del tema de hoy.

 

 

Me imagino que ningún padre, madre, maestro o maestra, se levantan por la mañana y piensa distintas formas de juzgar, ridiculizar, gritar, subestimar o herir a nuestros hijos/as alumnas/os  y,  sin embargo, a veces lo hacemos. Muchas veces puede ocurrir por nuestras propias limitaciones, por temores, incluso por complejos emocionales. Sería  importante intentar adoptar un modelo  mas flexible, encaminado a educarles felices,  responsables y sanos.

 

 

Como dice el maestro César Bona, elegido mejor profesor de España en el 2014 y finalista del Global Teacher Prize en el 2015, la Educación es la base de la  sociedad, un cimiento es el Respeto, y el verbo más importante ” Escuchar“. Apenas utiliza el libro de texto y pocos deberes. Su truco es conseguir ” QUE TODOS SUS ALUMNOS SE SIENTAN IMPORTANTES”.

 

 

Para más información sobre César Bona  os remito al enlace

 

 

 

Cuando hablamos de enseñar VALORES  a nuestros hijos, lo primordial es comprender que los niños aprenden de sus padres  lo que ven en ellos. Nunca o casi nunca, lo que se les dice. Sólo se puede enseñar a través del ejemplo. Siempre seremos el modelo a seguir de nuestros  hijos.

Me encanta el poema de Doroty Law Nolte “Los niños aprenden lo que viven”. Es bastante explícito en este tema:

 

 

Compartimos con ustedes este hermoso poema de Dorothy Law Nolte  en el que nos enseña cómo los niños constantemente están aprendiendo más de lo que ven que de lo que les decimos.

Y tú, ¿qué quieres que tu hijo a aprenda??

 

Si los niños viven con reproches, aprenden a condenar.

Si los niños viven con hostilidad, aprenden a ser agresivos.

Si los niños viven con miedo, aprenden a ser aprensivos.

Si los niños viven con lástima, aprenden a auto-compadecerse.

Si los niños viven con ridículo, aprenden a ser tímidos.

Si los niños viven con celos, aprenden a sentir envidia.

Si los niños viven con vergüenza, aprenden a sentirse culpables.

Si los niños viven con ánimo, aprenden a confiar en sí mismos.

Si los niños viven con tolerancia, aprenden a ser pacientes.

Si los niños viven con elogios, aprenden a apreciar a los demás.

Si los niños viven con aceptación, aprenden a amar.

Si los niños viven con aprobación, aprenden a valorarse.

Si los niños viven con reconocimiento, aprenden que es bueno tener una meta.

Si los niños viven con solidaridad, aprenden a ser generosos.

Si los niños viven con honestidad, aprenden qué es la verdad.

Si los niños viven con ecuanimidad, aprenden qué es la justicia.

Si los niños viven con amabilidad y consideración, aprenden a respetar a los demás.

Si los niños viven con seguridad, aprenden a tener fe en sí mismos y en los demás.

Si los niños viven con afecto, aprenden que el mundo es un maravilloso lugar donde vivir.

 

Vídeo sobre el trabajo en equipo

Qué implica querer a nuestros hijos cuando nacen

Como dice Miguel Silveira : durante los primeros años de vida, habrá que conseguir que el niño asocie el hecho de vivir con buenas vibraciones, con buenas impresiones, a pesar de las inevitables frustraciones que deberá afrontar y de los numeroso reveses que habrán de presentársele. Para que asocie emocionalmente la vida con algo positivo, conviene que, ya desde el primer año, le sonriamos mucho cada vez que nos mire, que se acostumbre a ver caras agradables, además de un trato cariñoso. Los bebés acostumbrados a ver caras serias, tristes, deprimidas o crispadas, pueden asociar el vivir con el desencanto, la desilusión, la preocupación, el aburrimiento o el miedo. Al fin y al cabo, la cara de los padres es el filtro a través del que ven las distintas reacciones que se van encontrando.

El cerebro de un ser humano crece en los primeros seis meses de vida el cincuenta por ciento del que será su tamaño total, aumento de volumen y riqueza de conexiones neuronales y circuitos de su sistema nervioso y, por lo tanto, de su capacidad de aprendizaje. Por  eso, habrá que procurar que reciba buenas impresiones desde el principio, pues son determinantes para su desarrollo intelectual y su futuro estado emocional.

Quererlos no significa únicamente, alimentarlos, vestirlos y calzarlos. Implica, además, una aceptación  incondicional de su persona con todas sus cualidades y defectos, y el alejamiento de toda actitud de rechazo. “(…)”

Hay que quererlos y decírselo; manifestarles con gestos y acciones, que los apreciamos aunque nos apetezca que mejoren. Hay que expresarle nuestro amor porque constituye la base principal sobre la que se sustenta su sensación de felicidad, su autovaloración y su confianza en ellos mismos.“(…)”

Los estudios sobre las enormes ventajas de dar el el pecho al niño, se debe no sólo al valor nutritivo de ésta, sino porque al mamar el bebé recibe esa seguridad que da el contacto de piel con piel y cuerpo con cuerpo. Les da sosiego y seguridad. Este puede ser un vehículo de expresión de ternura y cariño. Se les puede coger en el regazo para contarles cuentos o arrullarlos, para jugar o tranquilizarlos. Se les puede invitar a nuestra cama por las mañanas y disfrutar de su compañía y jugar.  ¿Cuántos de nosotros nos acordamos de esos momentos de nuestra infancia, los domingos por la mañana al despertar haber ido  a la cama con nuestros padres y recordarlo con una inmensa felicidad?

 

 

Resumiendo,  hay que procurar abrazar, besar, acariciar mucho a nuestros hijos y decirles “te quiero” con frecuencia, siempre será necesario, pero imprescindible en la infancia.

Amar a nuestros hijos es aceptarles tal y como son

 

Amar a nuestros hijos es aceptarles tal y como son y expresarles nuestro amor con afecto,  sonrisas y abrazos; incluso cuando tengamos que reñirles o poner límites a sus actuaciones, siempre hemos de expresarles nuestro amor. De esta forma aprenderán que hablarles con cariño, no significa que se les mime o se les consienta, sino que es la forma de tratar a las personas, incluso cuando haya algún problema. De esta forma  iremos  ganando el respeto y la autoridad  que nos hará falta cuando vayan creciendo.

 

Cuando aceptamos a nuestros hijos incondicionalmente, dejamos al lado nuestro posible deseo de cambiar su yo interior y les amamos por ser quienes son. Esta aceptación supone no proyectar en ellos nuestros deseos y permitir que sean ellos quienes hagan realidad los suyos propios.

La madre cuya hija prefiere leer en lugar de ser bailarina y el padre cuyo hijo decide estudiar farmacia en lugar de ser una estrella del baloncesto, se enfrentan a un dilema: ¿Qué es más importante, abandonar la posibilidad de materializar nuestros sueños a través de nuestros hijos o proporcionarles el apoyo emocional y la aceptación necesarias para que sean ellos quienes actualicen los suyos? La respuesta es obvia: si permitimos que nuestros hijos amplíen sus horizontes, también ampliaremos los nuestros. A algunos padres les preocupa que al aceptarlos incondicionalmente, sus hijos/as reaccionen pasivamente y no se esfuercen para mejorar. En este sentido tienen razón: los niños tienen que luchar por conseguir sus objetivos, y a veces es necesaria cierta autoridad que les guíe y oriente.

 

No obstante, aceptar a nuestros hijos no significa tolerar comportamientos incorrectos o irresponsables. Establecer y mantener reglas y límites o no aceptar ciertas conductas, no significa que no amemos a nuestros hijos;  éstas son necesarias como dije anteriormente.

 

Personalmente, como experiencia os diré, que he intentado aprovechar todo el tiempo posible para estar con mis hijas. Desde el momento que decidimos  que queríamos ser padres  nuestros objetivos cambiaron por completo, lo primero sería  la familia y todo lo demás sería igual de importante pero  pasaba a segundo plano.

 

Compartir  toda nuestra vida  con ellas en la primera infancia era lo primordial. Mi trabajo en la guardería lo permitió, el padre adaptó sus horarios para estar más tiempo en casa. A veces tienes que decir “no” a reuniones de compañeros, amigos, viajes.  Pero éramos conscientes de nuestras prioridades. El tiempo libre era para ellas. Hemos compartido viajes, fines de semanas, cine, paseos conociendo nuestra preciosa ciudad, y nunca nos hemos sentido atados a esta situación; muy al contrario nos encantaba hacer planes juntos. Nuestras hijas nunca han sido un estorbo para nosotros. Ahora ellas ya adultas muchas veces son las que hacen los planes para estar con nosotros y seguir compartiendo  “La vida”.

 

Los hijos tienen que ser queridos antes de que nazcan. Dicen que cada decisión es una elección y por tanto una renuncia. No estoy de acuerdo, una decisión cambia en ciertos momentos  experiencias en la vida, pero son sustituidas por otras, que te hacen crecer igualmente como persona. No es preciso renunciar a nada, quizás modificar horarios y hábitos compatibles con esta nueva vida. Cuando tomamos la elección de tener un hijo/a se puede disfrutar de la vida con la misma intensidad  y abrir un  abanico de experiencias tan amplio como nunca habríamos soñado. Problemas tendremos, también los tenemos en nuestro trabajo y con amigos pero no renunciamos a ellos.

 

 

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Acerca de mama enseñame a ser feliz

¡Hola! soy Rebeca Para que me conozcáis un poco, os diré que me encanta admirar la naturaleza. Adoro el mar, el sonido de las olas me produce muy buenas vibraciones. Me gusta nadar al aire libre y caminar admirando los paisajes; como veis no soy mucho de gimnasios. El baile es mi asignatura pendiente, siempre me matriculo y nunca acabo los cursos. Me encanta vivir con música. En mis ratos libres y cuando cocino que me encanta, siempre pongo mis favoritos: Barry White, Bárbara Streisand, Abba, Norah Jones, Pablo Alborán, Alaska, Alejandro Sanz, Bossa nova, Música Soul y la música Disco de los ochenta. Por supuesto música clásica y Mozart, indispensable para estudiar o reflexionar. Disfruto conociendo España, todas las ciudades y pueblos tienen lugares con encanto. Es precioso recorrer las calles de mi ciudad, descubriendo nuevos lugares. Estoy casada y tengo dos hijas Actualmente doy clases de refuerzo (siempre individuales) y tengo gabinete de Logopedia. Dirigí una guardería durante 10 años. Tengo el título de Diplomatura de Magisterio Primaria. Título de Maestra Puericultora. Título de Especialista en Logopedia de la Universidad Politécnica de Madrid. Curso formación en "Inteligencia Emocional" impartido por Mar Romera (2017). Taller impartido por Mar Romera " Educar con 3Cs: Capacidades, Competencias y Corazón". Coaching de Enseñanza. Espero compartir con vosotras y vosotros experiencias, artículos, libros, vídeos, noticias e investigaciones sobre temas educativos de esta nueva generación maravillosa y con tantos valores humanitarios. ¡¡Chapó por ellos!!

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